La Fundación Claves de Arte, la Universidad Antonio de Nebrija y la Galería Rita Castellote tienen el placer de invitarle a la inauguración de la exposición colectiva de artistas emergentes presentados por los alumnos del Máster Oficial en Mercado del Arte y Gestión de Empresas Relacionadas.
Como uno de sus ejercicios prácticos, los alumnos han planteado, comisariado y montado una exposición colectiva en la Galería Rita Castellote, compuesta por obras de diez artistas elegidos entre los veintidós presentados, todos con un alto nivel de calidad y cuidada presentación.
La inauguración se realizará el día 25 de Junio 2009 en la Galería Rita Castellote (Torrecilla del Leal 3, 28012, Madrid, España) a las 20hs y contará con la presencia de los directivos de la Fundación Claves de Arte así como conocedores y expertos del mundo de la cultura.
Esta exposición es fruto de la ilusión y muchos meses de trabajo de los alumnos dirigidos por la propia galerista Rita Castellote.
Bajo el título “El animal racional” Montserrat Caraballo (Sevilla 1977) presenta su primera individual en Madrid de mano de la galería rita castellote. Después de indagar sobre el camino artístico que debería seguir, y a partir de 2005, acaba por apostar por la figuración como su propio lenguaje, analiza sus cualidades y saca lo máximo de ellas, llegando a un proceso de maduración en el que el concepto y la forma, acaban por unirse dando como resultado a una coherencia y una seguridad sin igual. Montse es una de las artistas más peculiares de su generación en Sevilla.
El protagonista de sus obras es el animal. Este es un tema que tiene que ver con su vida y su entorno más cercano, animales a veces muy unidos a las personas, formando parejas entrañables pero imposibles y estrambóticas.
Sus composiciones van desde lo escenográfico donde inserta personajes inverosímiles en paisajes inauditos, y otras veces eliminando hasta el fondo del cuadro para dotar de un protagonismo absoluto al animal. Su gran tema es el mundo animal, el binomio hombre/animal. Ella consigue aglutinar la dualidad de las dos especies y hacernos cómplices, convirtiéndonos en víctimas y verdugos de su mirada, a veces tierna a veces descarnada.
Una constante en la obra de RGF desde principios de la década de los noventa es reflejar el paso del tiempo y los efectos que produce en su propia existencia. Un interés que surge probablemente al producirse la súbita muerte de su padre y el impacto que este hecho ejerce sobre su manera de percibir las cosas.
De manera inmediata será este acontecimiento el que le hace iniciar la serie de dípticos “In Memoriam”, un homenaje a todas aquellas personas de su entorno más próximo que desaparecen. La serie se puede entender como un acto de reflexión a través del cual el artista representa alegóricamente una serie de objetos, situaciones y paisajes que evocan los momentos compartidos con la persona desaparecida. A partir de “In Memoriam” surgen proyectos que de maneras muy diferentes patentizan el paso del tiempo: “Holyrood” representa el tiempo físico que transcurre y se refleja sobre un mismo paisaje en los meses que tarda en realizarlo, “On the move” reflexiona sobre el rutinario recorrido que el artista repite en su estudio para ajustar cromáticamente los lienzos de la serie anterior, “AT” es una historia con principio y final en la que expone todas aquellos aspectos biográficos fundamentales que inciden en su vida, “Signos de extinción” supone la revisión de obras realizadas por RGF en el pasado y su puesta al día en el presente… Sin embargo este creciente interés por la plasmación del paso del tiempo se consolida a través de su obra gráfica digital, sobre todo a partir de la serie “SP (Self-Portraits)”, ya que en ella utilizará un recurso técnico que le seduce tanto estética como conceptualmente.
Dicho recurso consiste en interponer en la toma fotográfica entre la cámara y el objeto a fotografiar una plancha de plástico transparente con su superficie rayada por el uso. Este sencillo artilugio contiene en sí mismo el paso del tiempo, ya que dicha plancha fue elegida al azar por el artista en su almacén tras haber permanecido oculta y baqueteada con el paso de los años. El uso continuado de la plancha produjo en su superficie las marcas del tiempo y la interposición de las mismas en la toma fotográfica transfieren su impronta al motivo captado dando un cierto aire de antigüedad a la imagen resultante. A través de esta técnica RGF realiza series de gráfica digital en las que plasma su inquietud sobre cómo el tiempo va transformando las cosas y la percepción de las mismas.