Jane y Louise Wilson, nacidas en Newcastle en 1967, trabajan en Londres, y son consideradas parte de la generación de Jóvenes Artistas Británicos (YBAs). Fueron nominadas al Premio Turner en 1999, y han expuesto en importantes instituciones y museos a nivel internacional. Desde los años 80 han trabajado de forma colaborativa, y su producción abordad, principalmente, nociones sobre nuestra relación cognitiva con los espacios, la arquitectura, y el tiempo. Para la primera exposición de las Wilson en la galería, Unfolding the Aryan Papers, presentan obras derivadas de su acceso a los archivos de Stanley Kubrick.
Conocidas principalmente por sus películas, las hermanas Wilson siempre han explorado los estados de conciencia y las asociaciones fenomenológicas de los lugares. En la exposición hay distintos conjuntos de piezas derivadas de su investigación en los archivos de Kubrick - constituidos por la película Unfolding the Aryan Papers, las piezas fotográficas The Oddment Rooms, Stills from Kubrick - Ealing Archive y piezas escultóricas, un desarrollo inédito en su práctica.
Al explorar estos extensos archivos descubrieron guiones incompletos de películas, uno de los cuales, Unfolding The Aryan Papers trataba el tema del Holocausto. Siguiendo con la investigación, dieron con una de las actrices originales, Johanna ter Steege, seleccionada para el papel de Tanya, quien accedió a trabajar con las Wilson en este proyecto. El énfasis de estas piezas abarca la idea de archivo, y explora una película que nunca se hizo - que existe sólo en la documentación y en la memoria de Tanya.
Unfolding The Aryan Papers es un tapiz de fotogramas y material rodado por las Wilson con Tanya relatando su experiencia con Kubrick y citando el guión original. El uso imaginativo de los espejos situados a cada lado de la pantalla amplía mas si cabe la película, desorientando al público, a la vez que quedan encapsulados en la misma en una especie de estereofonía visual. Tal vez como referencia a los propios archivos, el rastro continuo y repetitivo de la película se funde en negro, volviéndose un recuerdo infinito tanto para Johanna ter Steege y para su personaje.
En las piezas fotográficas, tomadas en la tienda de libros antiguos Maggs en Londres, el título "The Oddment Rooms" es una referencia directa a los archivos de localización de Kubrick, y al propio lugar. Éste último es un hospital para primeras y segundas ediciones incompletas de libros, a la espera de páginas que los completen. El patrón en la puerta se convierte en una especie de "medida de espacio y escala, y una medida de tiempo", en palabras de las Wilson. En el lugar del baremo vemos a una figura vestida en un vestido de los años 50, de espaldas al público , en la entrada, como si estuviera en el umbral de lo que ha ocurrido y lo que, potencialmente, está por ocurrir.
El archivo Stills from Kubrick-Ealing es una selección de fotografías en blanco y negro, copias manipuladas extraídas de los archivos de Kubrick, que revelan su fervor metodológico por acumular información para sus películas. Estas fotografías, a su vez, se convierten en otra generación del archivo. Junto a las fotografías, están las esculturas de bronce a tamaño real de los patrones, un elemento que encontramos en las fotografías pero que, como señalan las Wilson, también se convierte en un recuerdo físico de un espacio y de otra época, al pasar las medidas imperiales al pasado, a ser algo de otro mundo. Esto a su vez refleja el interés de la investigación de las hermanas Wilson por la memoria, la historia, el espacio y el tiempo asociados con los lugares, y cómo nos relacionamos con estos lugares al animarlos con nuestra presencia.
En la actualidad, Jane y Louise Wilson están exponiendo una gran retrospectiva de su trabajo en la Fundación Calouste Gulbenkian en Lisboa, que itinerará al CGAC, en Santiago de Compostela. Entre sus exposiciones recientes están las de la Talbot Rice Gallery, Edinburgo, 2009, y en la Quad Gallery, Derby, 2008. Entre sus exposiciones selectas, se incluyen las del MoMA, NY; MoMA San Francisco, Guggenheim Bilbao, y el Baltic Centre for Contemporary Art, Newcastle.
Habitualmente su fuente de trabajo son imágenes ya conocidas, difundidas por los medios de comunicación, que selecciona porque definen un suceso determinado de tal forma que queda englobado y resumido en esa única imagen. El contenido es reproducido en una maqueta tridimensional de papel que a continuación es a su vez fotografiada. Es por tanto la fotografía de una recreación escultórica de una representación fotográfica de una realidad. La traslación de la realidad en papel es perfecta hasta el punto de resultar irreal, de una calidad extrema que, frente a una aparente sencillez y tranquilidad, le añade un cierto desasosiego que impulsa a ir más allá de la mera contemplación. Sin embargo Demand se mantiene siempre dentro de unos límites determinados en cuanto a la cantidad de datos que nos da: son imágenes icónicas de lo representado, pero al mismo tiempo no contienen toda la información. Son literales por lo que muestran, pero también evocadoras de lo que falta.
El nuevo trabajo de Santiago Sierra se relaciona directamente con la línea desarrollada en obras como “111 construcciones hechas con 10 módulos y 10 trabajadores, Zurich, 2004” o bien “Ordenación de 12 parapetos prefabricados, Israel 2004”. En ellas una serie de formas geométricas son combinadas por el artista de distintas maneras.
Estas obras enlazan con en minimalismo a través de una herencia tanto estética como conceptual. Los cuerpos geométricos utilizados se refieren a una cita formal directa mientras que (y por encima de todo) permanece una intención conceptual heredada de ese movimiento en la que esos mismos objetos no son única y exclusivamente lo que son.
“Los penetrados” parte de una propuesta muy parecida: de la combinación de 110 elementos de dos colores y de dos géneros, tomados en parejas. En este caso, sin embargo, en lugar de ser cuerpos geométricos sólidos son cuerpos humanos. Esto es: hombres negros, hombres blancos, mujeres negras y mujeres blancas combinados entre si de dos en dos teniendo en cuenta si penetran o son penetrados. Las caras han sido borradas digitalmente para acentuar el carácter puramente modular de los intérpretes. La acción se divide en ocho Actos; tantos como combinaciones se establecen entre los cuerpos activos y pasivos de negros y blancos: blanco-blanca, blanco-blanco, blanco-negra, blanco-negro, negro-negra, negro-negro, negro-blanca, negro-blanco.
El punto de partida teórico son grupos de 10 parejas sobre las que hay que aplicar la disponibilidad de la realidad actual en España. La geometría estructural teórica de la acción queda reflejada en una trama formada por las 10 mantas sobre las que se van a colocar las sucesivas parejas. Frente a esto, la realidad de la propuesta se manifiesta cuando alguna de las mantas queda vacía en aquellos Actos en los que las circunstancias no han podido proporcionar los elementos/intérpretes necesarios para llevarla a cabo. De esta forma en el Acto 3 sólo hay 3 parejas, ya que la presión policial hizo que la mayoría de las mujeres convocadas no se presentaran. Los condicionantes sociales y culturales, por su parte, dificultaron el encontrar varones pasivos de raza negra.
Las mantas grises construyen por lo tanto la trama perfecta sobre la que, con posterioridad, se aplicarán los condicionantes de la realidad. Los vacíos son una representación visual de la composición de la sociedad española actual. La propuesta de Sierra en números exactos y perfectos tiene que ajustar cuentas con la realidad como en anteriores ocasiones.
De espaldas a los ejecutantes un espejo en ángulo multiplica las parejas y los puntos de vista. El espejo como lugar de representación pero también como recurso para hacer extensivo al espectador lo que está ocurriendo en la pantalla: en el espejo uno se puede ver reflejado al tiempo que, al duplicar a los ejecutantes, parece abarcar a la sociedad al completo.
El elemento final de la acción es la penetración. Si habitualmente se identifica penetración con posesión (incluso en el diccionario y en el lenguaje literario llegan a ser sinónimos) la penetración anal tiene siempre una connotación negativa. Incluso en los momentos álgidos de la revolución sexual la reivindicación del sexo anal ha sido la más difícil y en casi todas las lenguas existe una expresión que identifica la penetración anal con el desprecio hacia el que es penetrado. Este trabajo se llama “Los penetrados”, así que es en ellos, en su pasividad y sumisión, en quienes recae el protagonismo.