Exposiciones anteriores en Galería FERNANDO LATORRE

La Vita del Poeta

Ernesto Tatafiore

Fue expuesta desde el 14 de mayo de 2010 hasta 30 de junio de 2010.
Obra de la exposición La Vita del Poeta

El ardor volcánico.

Revoluciones, chicas y peces.

Ernesto Tatafiore desarrolla en su pintura una galería de personajes ilustres. Héroes libertadores, humanistas, espíritus surgidos de la ilustración y del siglo de las luces, luchadores por la emancipación del ser humano, de la tiranía del antiguo régimen, la iglesia y la aristocracia…partiendo de los héroes de la Revolución francesa Marat y Robespierre…personajes centrales en su mitología personal, se les unen Mozart y Goethe, Lenin y Trotski, Mao, los futuristas...

Los hombres que escribieron la Historia, que movieron con su esfuerzo la pesada rueda del progreso, posan en actitudes contenidas, elegantes, clásicas, meditan o estudian. Su piel está pintada en un luminoso color naranja, a veces casi tomate, los colores más cálidos de la escala cromática. El mismo color que se utilizó para pintar las bombonas de color butano. El uso de este color no es casual ni en las bombonas de butano, ni en los héroes de Tatafiore. Son objetos inflamables.

Las chicas que Tatafiore pinta también son de ese color. Posan relajadas, reposadas, estáticas, a veces tumbadas, expectantes. Son chicas explosivas, chicas “boom”, son también musas ideales.

Utopía, Libertad, Alegoría, Metafísica son nombres de mujer, mujer voluptuosa y deseada.

Como las bombonas de butano, como los revolucionarios, los rojos, que alimentaron con su energía las calderas del barco de la Historia- Tatafiore también pinta barcos- las chicas están calientes. Todos son ardientes, ardorosos, interiormente fogosos, aunque en su actitud educada y culta, filosófica y poética, parezca ser reflexiva y sosegadas por dentro, están en ebullición.

Tatafiore llama ardenti – ardientes - a los dirigentes de la efímera República Partenopea de 1799, a los que homenajea repetidas veces. También retrata al héroe popular napolitano Masaniello, un joven pescador que llegó a ser cabecilla de una importante revuelta en el siglo XVI, uno de los más señalados héroes en este Olimpo revolucionario personal. Masaniello enardece, hace hervir la sangre de las masas explotadas y humilladas mediante sus palabras, sencillas y veraces, hasta llevarlas a la lucha.

Ardientes, fogosos, calientes, si el revolucionario es el héroe histórico para Tatafiore, su héroe cultural es el poeta. También su superyó. El poeta es capaz de inflamar los espíritus calientes, de abrasar las almas.

Fuego de pasión. Una olla a presión. Sentimientos al rojo vivo. Fuego en la sangre.

El volcán. El Vesubio que domina Nápoles y que Tatafiore tantas veces representa. Lava oculta palpitando bajo la superficie de la montaña que parece fingir tanta calma. Hay una inquietud interna, la amenaza constante y cotidiana de una fuerza natural capaz de causar desastres y catástrofes, erupciones y terremotos, cambiarlo todo, destruirlo de un segundo al otro.

Los héroes, en su ardor, expelen humo, el volcán expele una fumarola, Tatafiore se retrata fumando un puro.

Los poetas, las mujeres y los héroes son rojos. Los peces que pinta Tatafiore son azules. Son de agua, viven en la negrura de un abismo profundo, bajo la superficie del mar. Pertenecen a un mundo remoto, oscuro, antiguo. Tienen la sabiduría del inconsciente, una inconsciencia primigenia, “pre-humana” y “pre-lógica”.

Lenin se afana inútilmente en enseñar la revolución a los peces.

Ellos vigilan desde el fondo del mar, a los pies del volcán en el teatro ideal de la Bahía de Nápoles.

Testigo Ocular

José Moñú

Fue expuesta desde el 4 de febrero de 2010 hasta 7 de mayo de 2010.
Obra de la exposición Testigo Ocular

La Galería Fernando Latorre presenta este mes la pintura “cárnica”, energética y personal de José Moñú (Zaragoza 1981).

Una obra la suya previamente vivida, fotografiada más bien grabada en el imaginario/real diario, absorbido por un autor consciente de sus ideas e inspiraciones que vuelve a presentar las mismas en lienzo, de manera instintiva, fresca, libre, energética en el toque, hasta impulsiva.

No hay miedo en explicitar la forma y el empaste del color como la fuerza y ciertas notas de violencia con las que toman forma sus sujetos “monstruos”, hermanos de ancestrales Sauras. Bustos que nos llevan a lo más pictórico, con algún eco de la neofiguración a lo Basquiat.

Moñú habla también de su entorno, vitalista, sin duda: pero sin dejar de añadir un matiz de crítica desgarrada que revelan la idea de que quizás no lo vea como el mejor de los mundos posibles.

Suelen ser lienzos de gran tamaño para que la línea y materia, dibujo y mancha, empaste y trazo se entrecrucen ágiles con el mismo protagonismo, en un “Action painting” que re-inventa una realidad figurativa reflejando un entorno bien emotivo como social y urbano. Realidad que nunca deja de ser personalmente onírica.

Harvest

Samuel Salcedo

Fue expuesta desde el 17 de diciembre de 2009 hasta 17 de enero de 2010.
Obra de la exposición Harvest

Este divertimento se hace más patente cuando a los rostros pintados sobre la superficie blanca, realizados con una calidad de detalle y una expresión realmente sorprendente, se les sobrepone unas orejas de gato con un trazo grafitero o a una escultura de un hombre abandonado en su desnudez se le cubre la cabeza con una casco de villano guerrero galáctico. Necesitamos, más que nunca, al contemplar una exposición de Salcedo de nuestra capacidad intelectual, sea para contemplar lo que esta presente, sea para inventar lo que está ausente.

Obra 2009

Juan Sotomayor

Fue expuesta desde el 29 de octubre de 2009 hasta 5 de diciembre de 2009.
Obra de la exposición Obra 2009

Las constantes en la obra de Juan Sotomayor nos han mostrado como se atrapa la luz, la luz como un haz de flechas que define la frontera siempre definitiva y siempre móvil que separa y confronta realidades opuestas y al mismo tiempo contradictorias. Los diferentes valores de profundidad para desarrollar una fuerza sugestiva, utilizando la línea como elemento principal, como base de su capacidad de síntesis; la línea representa la expresión mas sencilla y pura, pero también la más dinámica y variada, es un punto en movimiento, por lo que tiene mucha energía y dinamismo; su propia presencia crea tensión y afecta al resto de elementos cercanos a ella. Sensación de infinito es otro rasgo de esta pintura deudora del concepto de pintura “all-over”, es decir, aquella que se extiende mas allá de los bordes de la tela eliminando en parte el concepto de campo espacial. Una especie de automatismo que explota deliberadamente con una técnica muy personal que consiste en pintar despintando para confundir planos pictóricos, como queriendo controlar el azar.

La pureza incontaminada de este pintor volcado en las posibilidades de la pintura, inmerso en la investigación de sus elementos específicos e intransferibles, produce novedades formales que incorpora en esta última obra, induciendo al espectador a concentrarse en conceptos como la coincidencia y el detalle.

Las coincidencias que son fenómenos de sincronización usuales en la naturaleza y que se producen de forma tan frecuente que las ignoramos, son hechos que se confabulan para coincidir con nuestras intenciones. El filósofo Arthur Schopenhauer definió la coincidencia como "la aparición simultánea de acontecimientos causalmente desconectados." Sugirió que los acontecimientos simultáneos iban en líneas paralelas, y que el mismo acontecimiento, aunque representa un eslabón de cadenas totalmente diferentes, se da sin embargo en ambas, de forma que el destino de un individuo se ajusta invariablemente al destino de otro, y cada uno es el protagonista de su propio drama mientras que simultáneamente está figurando en un drama ajeno a él. Esto es algo que sobrepasa nuestros poderes de comprensión y sólo puede concebirse como posible en virtud de la maravillosa armonía preestablecida. Todos debemos participar en ella. Por tanto, todo está interrelacionado y mutuamente armonizado.

Para Sotomayor los acontecimientos pictóricos son elementos simultáneos que sitúa en líneas y colores paralelos, dos planos relacionados entre si de una manera no causal, cuyo contenido significativo es igual o similar haciéndolos chocar en planos horizontales, manejando la coincidencia como la manifestación de una única fuerza misteriosa que opera en toda la obra. Las coincidencias atribuidas frecuentemente a la casualidad para los que no conciben otra realidad superior al ego, en el caso de Juan está sugerida en el misterio del plano inferior, pero no nos engañemos, está prevista de antemano, y buscada a propósito. Así pues la coincidencia de estos planos, son sucesos que ocurren simultáneamente y que tienen un significado personal, son claves, pistas que aparecen para favorecer el cumplimiento de las intenciones.

Las coincidencias son esos eslabones de cadenas totalmente diferentes de los que habla Shopenhauer, pequeños detalles que se dan en ambas y armonizan la obra de arte. Para dejarse seducir por un trozo de pintura es preciso que el detalle sea visto como el rastro y el resultado de alguien que ha “de-tallado” una parte del todo, ya sea el pintor o el espectador. El detalle hace que se bucee en el interior, provocando un punto de encantamiento inesperado que la vista proporciona al alma y así hace que la mirada sea la protagonista. El detalle pasa a gozar de una preponderancia y reafirmación concentrándose en sí mismo (en su aparente pequeñez) una pluralidad semántica casi impensable, casi interminables. El detalle induce al espectador a concentrarse más en los bordes, límites y líneas de contrastes y superposiciones entre los distintos elementos del plano del cuadro que en la homogeneidad de cada uno de sus elementos.

La mezcla sustractiva hace que el ojo vea el resultado de la mezcla como luz reflejada y la yuxtaposición de colores saturados y neutros junto a un ritmo muy expresivo del pincel, hace que en la coincidencia de las bandas horizontales se generen los detalles de una plasticidad nueva y misteriosa que atrapan a la mirada.

En definitiva Juan Sotomayor nos invita a tener la sensibilidad para considerar que no es banal confiar en los encuentros. El detalle es en sentido estricto, un regalo y, tal vez, el mejor de todos los presentes sea el tiempo.

Texto de Faustino González para la edición del catálogo

Flags

Lidó Rico

Fue expuesta desde el 10 de septiembre de 2009 hasta 17 de octubre de 2009.
Obra de la exposición Flags

La galería Fernando Latorre presenta como inicio de temporada la exposición “Flags” del artista Lidó Rico (Yecla, Murcia) 1968.

Es la tercera muestra individual que realiza el artista murciano en su galería madrileña.

“Flags” consta de un total de 18 piezas divididas en dos series:

La primera de ellas y mayor en número es la que justifica el título de la exposición, 13 obras emparejadas con un personaje en el que ha introducido una lente que a través de ella podemos ver diferentes representaciones u objetos en su interior (Resina de poliéster, cristal, collage, etc) y acompañada de un bloque del mismo material con más de un centenar de diminutos cráneos transparentes incrustados a modo de ejército en formación en los que previamente ha introducido los materiales más dispares, desde banderas a ropa triturada, desde cabello humano hasta biblias por nombrar algunos. En esta obra es donde Lidó Rico representa la actual escena contemporánea, religión, política, mentira, artificio…, todo es efímero, todo detrás de una bandera, para acabar en la nada.

La segunda serie, solo cabezas con lentes en el cerebro, titulada “La notte stellata” nos retrae a su pasada individual madrileña, allí pudimos ver como sus torsos se dedicaban a succionar piezas de clásicos de la historia del arte, en esta ocasión ha sido al contrario, han pasado partes de estas piezas clásicas a integrarse en la obra de Lidó, en sus cerebros.

La inquietud, la sorpresa, lo perturbador son elementos indisociables en la obra de Lidó Rico y en esta ocasión nos acompañarán más directos y condensados que nunca durante todo el recorrido.

En sus esculturas es él mismo, utilizando siempre como modelo su propio cuerpo, no quiere distancias ”Soy un idealista que necesita y trabaja la intimidad como si ésta fuera un material más y entiendo que cuanto más quieres acercarte al hombre más te alejas de él”.

'ART CHOPPER' arte sobre ruedas

motos custom Ferry Clot

Fue expuesta desde el 8 de mayo de 2009 hasta 31 de julio de 2009.
Obra de la exposición 'ART CHOPPER' arte sobre ruedas

“ART CHOPPER” arte sobre ruedas, exposición del constructor de motos custom Ferry Clot, campeón del mundo en su categoría.

Tras una trayectoria artística dedicada a trasformar o customizar motores viejos, Ferry Clot, exhibe por primera vez en Madrid “ART CHOPPER” arte sobre ruedas. Diez motos propulsadas originalmente por motor Harley, construidas totalmente de forma artesanal, donde el único límite es la creatividad e imaginación del constructor. En la exposición estará incluida “Panafina”, moto que se presentará este año para el campeonato del mundo.

No es de extrañar que Fernando Latorre, dedicado durante años a difundir el arte contemporáneo más vanguardista, abra sus puertas a un creador como Clot, ya que su trabajo es una auténtica obra de arte, en palabras de Latorre “son esculturas, piezas magistrales, únicas en el mundo, de un gran valor creativo, que como galerista y fanático de las motos, es un honor presentar”.

Para Ferry Clot, lo mejor de su trabajo es que puede conjugar dos grandes pasiones, por un lado el arte, la pintura y escultura, y por otro las motos, afición que le contagió su hermano y a la que se dedica desde niño.

En sus obras, Clot busca no solo modificar y personalizar cada una de las piezas hasta llegar a convertirlas en objetos exclusivos, sino además, hacernos sentir “emociones estéticas” que van desde la libertad y la rebeldía, hasta la sexualidad.

“Art chopper” arte sobre ruedas, en una cita ineludible para los fanáticos y amantes de las motos, así como también para aquellos que gustan de disfrutar del arte en todas sus facetas.

Psicótico Paco García Barcos

Pablo Milicua, Lidó Rico, Evru (Zush)

Fue expuesta desde el 5 de marzo de 2009 hasta 19 de abril de 2009.

José Moñú del 5 de febrero al 19 de abril “Psicótico” es la segunda parte de la exposición que se hizo en Septiembre con el nombre de “Obsesión” de 10 artistas de nuestra galería, todos ellos con un denominador común: su trabajo obsesivo, psicótico, reincidentes en sus procesos e investigaciones sobre la pintura contemporánea.

La proximidad a su cataclismo, empuja y obliga a la adopción de medidas novedosas, revolucionarias, excepcionales en sus trabajos. Es ese estado natural crítico del artista, la resolución al borde del desastre, inquietud, constancia, insistencia……

Artistas que con su trabajo complejo no se han dejado llevar por las corrientes y situaciones críticas de nuestra sociedad.

Enter Soluciones Globales 2009 ©