Martin Parr (Reino unido,1952) Permio PhotoEspaña 2008, presenta la seríe Luxury, que inmortaliza el lado más ostentoso y grotesco del lujo. El significado de las fotos ha cambiado radicalmente desde que Parr comenzó a tomarlas debido a la crisis finaciera mundial y lleva a reflexionar a cerca del sistema de valores de la sociedad actual. En palabras de Paul Smith: ¿Se dará cuenta la gente de que no necesita 3 yates, ni viajar un jet privado, y que no pasa nada por ser un poco mas humilde?
Las taxonomías (del griego ταξις, taxis, "ordenamiento", y νομος, nomos, "norma" o "regla") museísticas, entendidas como un sistema de convenciones arbitrario de clasificación, son utilizadas por la artista para organizar una serie de cuerpos y estructuras abiertas que van desde esqueletos, jaulas, utensilios, fragmentos de hogares etc.
Los títulos de tres de las obras de la exposición hacen referencia a tres tipos distintos de “homo”, Homo Sentimentalis, Homo Capitalensis y Homo Sostenibilis, y son algunos de los muchos posibles a la hora de incluirlos en un hipotético panorama museístico del ser humano contemporáneo.
La pieza titulada Homo Sentimentalis está construida a partir del esqueleto de una rana Goliat (la rana mas grande del mundo) ampliado a una escala humana. Lleva incrustada en la cabeza una corona- jaula de bronce dorada, basada en una pieza de la artista realizada en el año 2002.
Por otro lado, la obra Homo Capitalensis está creada a partir del tórax de un esqueleto humano fundido en un charco pétreo con una de sus paletillas hincada en la columna vertebral, dando lugar a una aleta de tiburón.
Utensilios del Homo Sostenibilis es un trabajo compuesto por un conjunto de platos de bronce lacados en blanco que llevan inscritos, a modo de las tradicionales cenefas decorativas doradas, los símbolos internacionales de identificación de elementos tóxicos, radiactivos, de riesgo biológico etc. Cada uno de los platos presenta la huella de zonas eliminadas a mordiscos.
Los puntos de partida de cada uno de estos trabajos son muy dispares. Parten de deseos, inquietudes personales y formales. La mayor parte de las piezas tienen un proceso lento de realización en el que unas obras se contaminan de otras.
El sistema de clasificación museístico le permite a la artista dar una apariencia de orden y sentido final al conjunto.
La exposición muestra un conjunto de fotografías panorámicas de gran formato a través de las cuales BRATKOV realiza un recorrido narrativo por la Ucrania contemporánea logrando capturar la inusual y surreal belleza del país, sin la necesidad de recurrir para ello a la manipulación digital, mostrando a través de esas imágenes la transformación real que ha experimentado en los últimos años.
El artista muestra en este trabajo el cambio cultural y económico de Ucrania a través de historias personales que, sin abandonar el peculiar sentido del humor que caracteriza gran parte de su trabajo anterior, documentan su singular realidad y la peculiaridad de sus habitantes.
La exposición se completa con el vídeo Balaklasvsky Drive en el que un grupo de jóvenes muchachos intentan impresionar a sus amigas mediante la exhibición de su masculino poder adolescente al lanzarse temerariamente al agua desde un peligroso conjunto de bloques de rocas. El vídeo, con el tono nostálgico y evocador del blanco y negro, se vuelve una oscura metáfora sobre Ucrania al evidenciar el contraste entre la exuberante vitalidad de sus protagonistas y la mórbida realidad del entorno que los acoge.
Como es habitual en su trayectoria, BRATKOV realiza en estas obras una comprometida reflexión sobre las estructuras sociales, cambiantes en un país en transición como Ucrania, creando un provocativo trabajo socialmente comprometido.
Twice Removed, expresión inglesa que alude a ciertas conexiones familiares como la española “primos segundos”, es el título elegido por la artista para esta exposición, en clara alusión a su proceso de trabajo en el que objetos humildes, previamente desechados, son rehechos por ella en materiales preciosos. SUSAN COLLIS realiza en sus instalaciones un interesante trabajo casi de camuflaje, un juego ilusorio de confusión que convierte sus proyectos en un renovado trompe-l’oeil formal y conceptual. Aparentemente puedes ver en ellas los restos del montaje de una exposición, algunos tacos en las paredes, tornillos doblados, maderas sueltas y rotas con clavos, carcomas, restos de pinturas…, suelo u objetos manchados, telas manchadas, etc. Al observar con detenimiento, los tacos de la pared son en realidad de coral o turquesa, los tornillos y clavos de oro o platino, las manchas de pintura son de madreperla o las carcomas pequeños brillantes, los restos de pintura azul en un trozo de marco, incrustación de lapislázuli, las manchas en los trapos son en realidad minuciosos bordados, etc. Para la ejecución de sus obras, la artista se vale de una variedad de técnicas y estrategias de investigación que cuestionan aspectos como la percepción, el valor y el trabajo-la artesanía del arte. COLLIS ejecuta un ejercicio arqueológico a la inversa, un falso proceso de envejecimiento que juega con nuestra capacidad de discernir entre lo que creemos o esperamos ver y lo que realmente estamos viendo. Objetos cotidianos que presentan, aparentemente, las huellas, del uso y el desgaste del paso del tiempo. Pero esta aparente accidentalidad es, por el contrario, fruto de un meticuloso y lento proceso de trabajo. A COLLIS le interesa el cambio de valoración que hacemos al descubrir que realmente son elaboraciones cuidadosas, intencionadas, y que los materiales usados para realizarlas, que creíamos erróneamente comunes y sin valor, son preciosos económica y decorativamente.
Otra serie de trabajos se basan en la creación de objetos facsímiles variando los materiales y los métodos de producción. Se trata de aparentes ready made, que añaden a su peso conceptual el valor de la artesanía. De esta manera, la completa inutilidad de estas recreaciones maximizan su función ornamental al tiempo que mantiene su ilusoria funcionalidad.
Como dice Rosmary Shirley en el texto del catálogo de la exposición de SUSAN COLLIS, “Don’t get your hopes up”, (…) Los espacios están cargados de códigos de distinta índole que imponen nuestra manera de comportarnos. En el caso concreto del espacio expositivo de una galería de arte, el mínimo necesario para mostrarse como iniciado en la materia es, al menos, parecer que sabemos lo que estamos viendo. El trabajo de SUSAN COLLIS confunde incluso los supuestos más básicos de la relación entre obras de arte, espacio expositivo y observador. COLLIS trastorna la relación habitual que mantenemos con los objetos en la visita a una galería. Al trastocar su jerarquía, resituándolos, los detalles que una vez fueron invisibles son ahora el acontecimiento principal. Lejos de significar una liberación de la mirada, la ruptura de la relación habitual entre observador y objeto pasa a un nuevo nivel en el que el espacio necesita ser explorado para descubrir los objetos. La lista de lujosos materiales que los conforman marca el doble descubrimiento: por una lado, la satisfacción de haber encontrado la pieza y, por otro, la fascinación del material.
Primero, confundiendo al espectador y, luego, deleitándolo con sus ejercicios ilusionistas, el trabajo de SUSAN COLLIS crea una compleja red de contradicciones y revelaciones que incitan a cuestionarnos de forma efectiva tanto las estructuras y métodos de producción artística, como los supuestos más básicos sobre los espacios expositivos y los valores del arte. (…)
Si en series anteriores como Royal Blood , Mature o Fashion Victims su planteamiento inicial era claro –la violencia, la sexualidad o el envejecimiento-, desde la trilogía Rain, Hope y Grief, las motivaciones de OLAF se hacen más crípticas y enigmáticas.
Dusk (Anochecer) fue creada para la exposición Ámsterdam/ New York Perspectives: Dutch Photography in New York en el Museo de la Ciudad de New York, partiendo, por un lado, de la impresión que siempre le causó la diversidad de sus habitantes, de distintas procedencias y colores de piel, y por otro, del interés que despertó en los afro-americanos la inclusión de su serie Blacks en una exposición realizada recientemente en North Carolina que le indujo a incorporar parte de aquel espíritu en su nuevo trabajo. Finalmente encontró la inspiración en un libro publicado por el MOMA titulado The Hampton Album 44 Photographs que incluía las fotografías realizadas alrededor de 1900 por Frances B. Jonhson en el Hapmton Institute. Las imágenes realizadas por la pionera fotógrafa que le intrigaron y le subyugaron por su gran calidad, mostraban a los afro-americanos de una forma inédita hasta ese momento: hombres y mujeres retratados con dignidad en hogares de clase media y en situaciones escolares en las que los profesores, en la mayoría de ellas, eran hombres y mujeres de raza blanca. Imágenes en las que en elementos como la ropa, la religión, y el ambiente encuentra el punto de partida sobre el que recrear la atmósfera de 1900 y mostrar una historia en imágenes oscuras y aparentemente vacías, sin un contenido predeterminado, pero que son el inicio de la más inquietante y sugestiva narración.
El resultado son seis fotografías –dos escenas, dos retratos y dos elementos decorativos- y un vídeo rodado en el mismo escenario y con dos de los personajes de las fotos en el que, a través de la inclusión del sonido y el movimiento, incide en ese universo de contenida emoción.
Dawn (Amanecer) nace como un reflejo de Dusk. Igual esquema, idénticas situaciones, semejantes personajes, pero al contrario. La misma época en otro sitio. La evocación ahora, frente a ese New York de afro-americanos ricos, de una dacha rusa a principios del siglo pasado totalmente blanca y caucasiana.
Un extraño diálogo entre dos series concebidas como una unidad que se muestran por primera vez, como instalación única, en esta exposición.
The Concepts of Fuel & Full es el título de la primera exposición individual en España, en la Galería Espacio Mínimo, del artista puertorriqueño GAMALIEL RODRÍGUEZ, que alude al término fuel como combustible y a su parentesco con la palabra full (Full Metal Jacket Bullet –Cargado y listo para lanzarse-) y presenta un estudio sobre las diferentes energías empleadas por el hombre en la actualidad. Distintos tipos, desde los combustibles fósiles -Petróleo, Propano, Gasolina, Butano- hasta los más “environmental friendly” -Bio-etanol, Bio-diesel, Gas natural- son puestos a examen en este trabajo. Sus obras analizan esta variedad de tipologías desde sus bases más elementales, como los granos de cereal y su cultivo, hasta los más avanzados desarrollos tecnológicos de las plantas de extracción y producción. El trabajo de Gamaliel estudia la estética arquitectónica y el campo visual generado por esta tecnología mediante el dibujo a bolígrafo con el que logra crear un estilo a medio camino entre la ilustración y el grabado, evocador de los planos arquitectónicos.
Ciertamente, estos combustibles son y han sido, en gran medida, responsables del panorama económico mundial. Son indicadores de primer orden que determinan el poderío económico de un país y, consecuentemente, su capacidad militar, porque aunque desde los años 60 las investigaciones en el campo de los biocombustibles se han desarrollado con intención de reducir la dependencia de los combustibles fósiles, lo cierto es que estas mismas tecnologías son empleadas para la creación de nuevas armas de destrucción masiva, abaratando los costos de materia explosiva prima.
Es interesante ver como el poder (combustible-biocombustible) puede ser utilizado de manera paulatina, desde la fabricación de combustible más limpio para el medioambiente hasta la creación de artefactos letales con una reducción significativa del precio de producción. Las tecnologías de desarrollo de combustible tanto energético como bio-energético son capaces de recontextualizarse, o de transformarse en armamento bélico. El uranio que puede ser desarrollado para crear energía nuclear y abastecer a una ciudad como Chicago o Madrid también puede ser desarrollado para convertirse en ojivas nucleares. Igualmente el Etanol tiene propiedades para convertirse en explosivo por lo que ya se están formulando diferentes explosivos con las propiedades únicas del Etanol. Por no hablar del Hidrogeno y sus moléculas en el agua, ya que se convirtieron en una de las armas mas peligrosas de mediados de los 60, la Bomba de Hidrogeno.
La pieza central de la exposición, Waiting for the Sunrise, es un dibujo enorme de 260 x 320 cm en varios papeles en el que aparecen un reactor nuclear francés, una mezquita en construcción en Bagdad y el estadio de los Broncos de Denver (Colorado, USA) en una conexión ficticia entre posibles centros de almacenamiento secreto de ojivas nucleares (en USA muchos de los campos de juegos masivos están acondicionados para ser plataformas de lanzamientos de misiles de largo alcance) y con un doble juego de alusiones en el título, como un amanecer cualquiera o la inminente explosión de uno de los reactores que produciría una luz aún mas potente.
Comentarios:La exposición de GAMALIEL RODRÍGUEZ en Espacio Minimo a estrenarse próximamente tiene un alto contenido más allá de lo artistico. Trata de un tema muy importante como la globalización y alude a la conscientización del mejor manejo de los recursos energéticos.
La Galería Espacio Mínimo cierra la temporada actual con la primera exposición individual del joven artista madrileño SANTIAGO ALCOCER, El Estado Naranja, título que designa al mismo tiempo la serie de vídeos que la conforman, y que retoma de una serie de trabajos anteriores –Los Tres Estados (El Estado Azul, el Estado Negro y El Estado Blanco) y El Estado Gris-. El artista investiga acerca de la interpretación de los diferentes factores, tanto externos como internos, que condicionan nuestros estados de ánimo, y que pueden ser tan variados y tener tantos matices como la más amplia paleta de colores.
El Estado Naranja lo componen diez pequeños relatos audiovisuales de escasa duración realizados entre 2007 y 2009, que representan una realidad hipotética, un lugar donde la lógica no influye a la hora de narrar los sucesos, un mundo en el que las leyes de la naturaleza son interpretadas libremente, en el que el tiempo y el espacio adquieren otra dimensión. Con estas obras, el artista pretende dar vida a un espacio único y personal, con la intención de representar de forma gráfica la propia apreciación del entorno, la medida del tiempo y la comprensión del espacio físico que componen y rigen El Estado Naranja como un pequeño universo en el que, según él mismo reconoce, a veces se ve inmerso.
El escenario principal, muy íntimo y personal, es común en todas las piezas, convirtiéndose en un personaje más y condicionando las acciones que transcurren en él, teniendo, cada uno, algo que ver con un aspecto privado del artista. La interacción se logra con los escasos elementos que componen el encuadre -uno o dos espejos- que llegan a ser un protagonista destacado dentro del argumento, empezando por cumplir su función convencional, reflejar una imagen distorsionada, para convertirse en puertas de acceso hacia otros universos. Finalmente el artista se vale de ellos para realizar un juego ilusionista, una suerte de trampantojo que, más allá de limitarse a suscitar perplejidad, podrían significar, en sus propias palabras, una hipótesis que mi mente genera para comprender y dar sentido a la irrealidad que reflejan.
La formalización del espacio a través de sus variaciones constructivas, y la exploración de las posibilidades perceptivas del mismo, siguen siendo el elemento fundamental de una obra que, recurrente en motivos pero sin agotarse en su propio repertorio, conforma un sólido continuum.
Tres elementos – balda, banco y biga- articulan el espacio expositivo de manera silenciosa: la balda, como soporte de las esculturas de pequeño formato, en el espacio de la entrada, alimentando el dialogo de las mismas con las pinturas enfrentadas a ellas; el banco vacío, acompañando a la escultura central que domina totalmente la sala grande de la galería y que se refleja en la pintura blanca de 310 x 366 cm. del muro frontal; y, por último, la biga, que conforma la pieza de la sala inferior. A ellos se suma el espejo como elemento distorsionador que actúa redefiniendo el espacio.
En esta exposición el artista insiste en el enfrentamiento entre piezas pictóricas y escultóricas en un intencionado empeño por acentuar la idea de confusión, de contaminación, de alteración de volúmenes y proporciones, en un juego barroco donde la manipulación del espacio y su transformación, confrontando esculturas a sus proyecciones bidimensionales y volúmenes pictóricos a planos duros, crea un diálogo único entre obras diferentes, de técnicas y materias diversas, con iconografías y facturas distintas. El resultado es un conjunto coherente, un grupo armónico de piezas únicas. Como apuntan María de Corral y Lorena Martínez de Corral en el catálogo de la exposición “Planes Futuros. Arte español de los 2000”, a Manu Muniategiandikoetxea Le interesa dar forma y articular un lugar donde crear situaciones de diálogo y que nos permita percibir el entorno de manera distinta.
Como en otras ocasiones, son reconocibles en las obras de esta exposición estructuras o formas de otros artistas, como Rodchenko u Oteiza, que Manu Muniategiandikoetxea toma prestadas para reinterpretarlas, utilizándolas como citas sobre las que articular su propio discurso. La capacidad de apropiación -escribe Chus Martínez en el texto del catálogo de su exposición en la Sala Rekalde- de alguna manera devuelve a la obra una dimensión "temporal". La cita constituye todo un experimento con la "historia". La cita es la superficie de contacto entre objeto y biografía. Pone de relieve que la forma física de la obra, su realidad tangible, no se sustenta por sí misma, no es consustancial sino arbitraria y producto de un continuo proceso de lectura y relectura que no tiene principio ni fin acotables. No existe un "sentido", un "original". Tal vez existieron. La cita alude a esa posibilidad; introduce continuamente la hipótesis de un lugar primigenio donde habita el sentido, un canon, pero al hacerlo arrastra consigo no sólo la nítida ilusión de lo primigenio, sino también miles, millones de contextos posibles en los que ese acontecer pudo tener lugar.
En primer lugar MANU ARREGUI presenta su último trabajo videográfico protagonizado por un joven cayendo al vacío que evoluciona entre un abrupto descenso y unos delicados movimientos de baile, interrumpido en ocasiones por el icono de “descargando” característico en el visionado de audiovisuales en Internet. Las distorsiones de píxeles propias de los códecs de compresión de estos vídeos también son incorporadas por el artista para ofrecer esa textura particular del mundo digital. En un momento de la creación podemos ver al personaje interactuando con un ordenador, operando con una representación de sí mismo en un portal donde se comparten vídeos. En esta obra, el artista continúa su investigación en torno a las tensiones entre lo real y lo virtual. El andrógino aspecto del protagonista y el ambiguo tratamiento del suicidio hacen que pensemos en el desajuste del individuo frente a la sociedad, en los movimientos políticos vinculados a la liberación de las minorías, la reflexión sobre el cuerpo y el desafío a la normalidad. Tres proyectos que cuestionan las formas y narrativas artísticas hegemónicas, que critican los modelos imperantes y amplían las posibilidades del vídeoarte y la escultura como medio para comunicar, interrogar y potenciar las transformaciones sociales y las nuevas formas de politización.
Nefasto Máximo es el título de la primera exposición individual en España, en la Galería Espacio Mínimo, del artista alemán NORBERT BISKY uno de los más destacados representantes de la pintura actual en el panorama internacional, y que ya participó la pasada temporada en la exposición 15 Años Tiene mi Amor, que celebraba el 15 aniversario de la galería.
NORBERT BISKY muestra un conjunto de obras creadas expresamente para esta exposición -pinturas de gran y pequeño formato y una nueva serie de dibujos- en las que indaga entre sus miedos personales y los colectivos que nos acechan, y sobre el enorme contraste que representa el que vivamos bien pero tengamos miedo de nosotros mismos y del futuro de nuestra sociedad.
En estos nuevos trabajos el artista trata de exagerar sus pesadillas personales así como como el miedo colectivo al vernos confrontados a una gran crisis económica, partiendo de la idea de que, desde Luca Signorelli, las visiones que tenemos de la caída de la humanidad a través del arte están llenas de lujuriosas y pervertidas imágenes.
El futuro ya no es el que era, ante él NORBERT BISKY se ha hecho algunas reflexiones al enfrentarse a las obras de esta exposición:
¿Existe una relación entre el desmadre de nuestra orgiástica cultura urbana y el colapso económico?, ¿Es la recesión la respuesta a nuestros pecados?, ¿Será el golpe sexy?, ¿Qué aspecto tiene este goce pervertido acerca de los colapsos y los crashes?, ¿Existe alguna conexión entre la sexualidad liberal y el calentamiento global?...
Los trabajos de BISKY son siempre una suerte de exorcismo. El efecto para el artista, y esperamos que también para los espectadores, es catártico: vayámonos de esta exposición con una gran sonrisa en la cara y la idea de que el sol continuará brillando.