Junto a las ocho intervenciones encontraremos una investigación sobre la diversas perspectivas del concepto de cambio y metamorfosis, y un catálogo de proyectos que están produciendo una transformación real y efectiva en varios lugares del mundo. Este proyecto curatorial ha sido patrocinado por Fundación / Colección Jumex y por la Embajada de España en México. La primera exhibición se realizó el pasado marzo de 2009 en Casa del Lago, UNAM, Ciudad de México. Para nuestra sede se cuenta con el apoyo de las Embajadas de México y Colombia en España.
Con Mientras sea posible proponemos reflexionar sobre dos conceptos íntimamente ligados, presentes en la vida del ser humano: uno es la capacidad que posee el hombre para transformarse y para transformar el espacio que le rodea y el otro, un proceso de regulación interno llamado homeostasis, por el cual el organismo se autorregula para hallar el equilibrio.
Nuestro objetivo es mostrar espacios transformados a través de la intervención artística en los cuales se pueda obtener un beneficio y dar visibilidad a acciones, hechos y testimonios que tras la intervención consciente hayan provocado una transformación.
Andrea Jen nació en Argentina en 1987, aunque por sus venas corre sangre asiática. Dibuja desde muy pequeña y siempre ha querido convertirse en dibujante de cómics profesional.
Esta exposición muestra 21 ilustraciones seleccionadas de El delirio de Aniy de Alicia en el País de las Maravillas de la editorial Ovnipress.
A los 15 años, comenzó a exponer obras ilustradas en la galería del Jardín Japonés y en la Embajada de Japón, comenzando a trabajar como docente de manga en una institución llamada Centro Nikkei Argentino (CNA) en Buenos Aires.
Tras unirse en 2007 al estudio de arte Altercomics Studio, comienza su periplo profesional con Marilith, un webcomic en serie de acción y aventura y una serie de ilustraciones para la revista local LAZER de la Editorial Ivrea.
En la actualidad ha publicado una serie de ilustraciones para la adaptación del cuento Alicia en el país de las maravillas, de la editorial argentina Ovnipress, trabaja como profesora de manga en el CNA y está finalizando el cómic Las Horas Perdidas junto a Javi Cuho para la editorial NowEvolution.
Exposición del ilustrador y dibujante de cómics argentino Rodolfo Migliari, realizada en colaboración con XII Expocomic.
Nacido en 1976 en Buenos Aires, Argentina, Rodolfo Migliari pasó la mayor parte de su adolescencia entrenando su mente y su cuerpo para convertirse en el mejor vigilante enmascarado, pero luego de enfrentarse a la dura realidad de la vida (los puñetazos duelen y la gente NO puede esquivar las balas) decidió dejar descansar su guerra personal contra el crimen y en cambio vivir sus aventuras en el papel. Desde entonces ha pintado portadas e ilustraciones para Marvel Comics, DC Comics, Dark Horse Comics, Top Cow/Image, Wizard Entertainment, Platinum studios, Topps, Toy Biz y Smallville 9 Films Inc.
Rodolfo Migliari: Demasiado cobarde como para ser un verdadero superhéroe, pero lo suficientemente valiente como para ser un artista de cómics.
Esta muestra presenta a Bogotá como teatro de operaciones del fotógrafo Ricky Dávila junto con el poeta Dufay Bustamante. Una nueva geografía urbana en la que la capital colombiana sirve de coartada para la metáfora visual y escrita, en un viaje de introspección de ambos autores.
Vampiros en la Habana es el segundo largometraje animado del cineasta cubano Juan Padrón, creador del héroe Elpidio Valdés.
La película trata de una conspiración por parte de las dos bandas organizadas de vampiros —Capa Nostra — en América y —Vampiro— en Europa, por apoderarse de la fórmula creada por Vermer Amadeus que les permite resistir al sol...
La I Edición de TalentosDesign finaliza con una exposición de las obras o proyectos más votados por los usuarios de Internet del concurso online para universitarios destinado a promover la unión entre creatividad, sostenibilidad y tecnología.
Bajo el lema de Diseña Sostenible, el concurso ha recibido propuestas de toda Iberoamérica, incluyendo un 42% procedente de España y un 58% de origen sudamericano. Esta exposición recoge los proyectos finalistas de las categorías de Espacios e Interiorismo, Industrial o Productos, Gráfico y Moda y Textil.
De entre todos los participantes, un total de 1.124, el público ha seleccionado con su voto los 42 finalistas expuestos en esta muestra y el Jurado del concurso ha otorgado los premios por originalidad, adecuación a los términos de participación y calidad del diseño a los siguientes proyectos: Ganadores:
* Espacios e Interiorismo:Habitar la azotea, Víctor Mena / Celia Alba
* Industrial o Producto: Equipo de transporte de ganado, Carlos Miguel Cepeda
* Gráfico: Por qué, Pablo Gargo
* Moda y Textil: Un objeto… un solo uso? Estefanía Herrero
* Ganador global: Non smoke stove, Pablo Montilla
Categorías del Concurso
Espacios e Interiorismo: Se han presentado 158 proyectos presentados. Finalistas procedentes de Chile, Colombia, Costa Rica, España y Perú.
Industrial o Productos: 190 proyectos presentados a concurso. Finalistas procedentes de Brasil, Colombia y España. Gráfico: 584 proyectos presentados a concurso. Finalistas procedentes de Argentina y España.
Moda y Textil: 171 proyectos presentados a concurso. Finalistas procedentes de Brasil, Colombia, España, Mexico y Uruguay.
elección de 18 trabajos que el dibujante mexicano Humberto Ramos ha realizado para Marvel Entertaiment en los diferentes proyectos en que ha trabajado para el gigante americano con el fin de renovar la imagen de los clásicos del cómic.
Un disco sin portada –o tapa, o carátula, o como quiera que le llamen- es menos seductor que un libro fotocopiado. Está incompleto. Es otra cosa. Es un objeto mutilado. Música e imagen están estrechamente ligadas en la cultura pop, tanto que los bocetos del diseñador de una portada suelen llevar a bizantinas discusiones entre músicos, managers, productores y todos los que están alrededor. Los discos se escuchan, y esa es su cualidad principal. Pero el disfrute se potencia cuando se miran y se tocan. Al contrario que el arte que se exhibe en museos y galerías, el diseño de portadas tiene ese atributo especial que lo hace estar en relación íntima con el consumidor del hecho artístico. Se lo puede tocar, usar y hasta intervenir.
En los mejores casos es bastante más que un mediador, que un simple apoyo visual, pasando a ser parte imprescindible de la experiencia sonora, sumándole una magia extra con apenas una imagen congelada en un cuadrado de 12 x 12, que en los tiempos de gloria del vinilo fueron de 31 x 31.
Casa de América rinde homenaje al cineasta con esta exposición fotográfica del mundo personal de Luis Buñuel, sin duda, uno de los directores más importantes de nuestra cinematografía y uno de los nombres imprescindibles de la Historia del Cine. La exposición está comisariada por Javier Espada, director del Centro Buñuel de Calanda y Asier Mensuro. Del director aragonés, a pesar de su universalidad, existen ciertas lagunas sobre su vida, a lo que hace alusión Max Aub : Para dar a entender lo que es el cine de Luis Buñuel – tan personal – hay que intentar saber quién es. Es lo que cela con gran cuidado. Luis Buñuel, a pesar, por su profesión, de ser objeto de miles de preguntas a cerca de sí mismo, de su manera de ser y de trabajar, ha logrado tender una cortina de humo y repetir en declaraciones y en entrevistas casi siempre lo mismo; ha logrado ocultar su vida personal y ha sacado gran partido de sus enfermedades para aislarse casi totalmente de quienes le molestan. Y, a la vejez, le molesta casi todo.
Las obras expuestas pertenecen a trabajos como: Empossamento (Toma de posesión) (2003), que muestra el paisaje urbano de Brasilia en un momento clave para la historia de Brasil, la toma de posesión del presidente Lula da Silva; Red Light Portraits (Retratos con luz roja) (2006), donde retrata a los motociclista que esperan el cambio del semáforo a verde; y Vertigem (Vértigo) (2009), en la que trabaja específicamente con la arquitectura.
Mauro Restiffe construyó su obra en torno a la imagen fotográfica y, en los últimos años, ha dirigido su atención hacia las grandes ciudades del mundo, proponiendo relaciones de concepto y de forma entre diversos escenarios. La vastedad y el silencio de la arquitectura islámica de Estambul dialogan con los espacios monumentales de Brasilia, ocupados por la muchedumbre durante la toma de posesión de Lula en 2003; los motoristas detenidos en el tráfico de Taipéi encuentran un eco en los transeúntes deslumbrados por la luz que reflejan los edificios de la Quinta Avenida, en Manhattan; en São Paulo, personajes solitarios, aislados o en grupo, se mueven con dificultad por una ciudad que parece insuperable; en Washington, la multitud ocupa en masa las calles, transformando la ciudad en un espectáculo político durante la toma de posesión de Obama y remitiéndonos de nuevo a Brasilia.
Más que la aprehensión de los espacios arquitectónicos y urbanos, lo que interesa a Restiffe es la activación de esos espacios mediante la experiencia de ocuparlos. Cuando fotografía grandes acontecimientos o grandes ciudades, Restiffe los despoja de su sentido normalmente turístico o seductor: somos devueltos a la experiencia de lo cotidiano y del anonimato, algo que cobra una nueva dimensión con los grandes formatos en los que el artista opta por ampliar sus obras.
Las imágenes de Mauro Restiffe se valen de la fricción creativa de dos tendencias en apariencia opuestas. Por un lado, su método fotográfico revela afinidades con la imagen documental o periodística: se trata de fotos hechas sobre el terreno, cámara en mano, con máquinas ligeras y película de 35 mm en blanco y negro, lo cual les confiere de entrada cierta tendencia al documento histórico.
Por otra parte, se alimentan de una serie de ambigüedades que sólo podríamos encontrar en imágenes hechas con un propósito estético: superposiciones entre lo falso y lo verdadero, lo producido y lo escenificado, lo referente y lo alusivo, lo figurativo y lo abstracto, la teatralidad y el realismo. En resumidas cuentas, se puede describir su obra como una renovación del realismo fotográfico, que incorpora un legado crítico sobre la producción de imágenes desarrollado en el campo del arte contemporáneo en los últimos treinta años.
Con “Amor de cabaret, la noche de México” (2009), Eugenia Arenas, cierra su trilogía “Las Reinas del Bombay” (2004) y "Los Secretos de Run Run" (2005). La forma de mirar de esta excelente fotógrafa recupera la aventura nocturna, así como la estética de los cabarets mexicanos, como es el archiconocido Barba Azul .
Su trabajo es un documento y testimonio de las relaciones de ese mundo, pero sin denigrar a las practicantes del viejo oficio de entretener, sino, por el contrario, reivindicando a las llamadas mujeres de la vida galante, que se están extinguiendo junto con los cabarets que habitan noche a noche.
Eugenia Arenas reivindica el derecho al trabajo de las cabareteras, a ejercer con libertad y sin satanizaciones el oficio al que muchas de ellas, por diferentes circunstancias, fueron obligadas. Mujeres que no han perdido la nobleza que da el bailar para comer y el beber para olvidar.
En las fotos que nos presenta están los propietarios, los meseros, los parroquianos, así como las cabareteras, que inundan la noche con sus promisorios encantos. En las fotos están los rituales para la buena noche, los cantineros preparando bebidas impredecibles. Están los servidores del baño y están las “mamitas”, esas abuelas que procuran la cena y el arreglo de las muchachas.
Esta exposición se lleva a cabo por invitación de la Secretaría General Iberoamericana, y cuenta con el apoyo de la Dirección General de Asuntos Internacional de la SRE de México, de la Embajada de México en España, del Festival Internacional por la Libertad de Expresión, y de la promotora Dr. Zhivago.
Proyecto de reconstrucción del patrimonio cultural impulsado por el Ministerio Coordinador de Patrimonio Natural y Cultural del Ecuador y Ministerio de Cultura, del Gobierno Ecuatoriano, entre 2008 y 2009.
Y esta historia se abre con un nombre: Camillus Farrand. Este artista eminente, va de pueblo en pueblo, de región en región, de zona en zona, con la cámara obscura, captando el paisaje cultural andino, al modo de aquel Melquíades, visitante mágico de Macondo.
Aquí están los orígenes de la fotografía en el Ecuador, en las décadas de 1860 a 1890. Orígenes que nos evocan fragmentos de memoria pero que nos confrontan también con el Ecuador contemporáneo. Memoria y contemporaneidad, en tanto imágenes de un pasado que evocamos desde el olvido – mediados del siglo XIX - y que nos abren a una confrontación: inicios del siglo XXI.
Estas imágenes nos hacen acceder a una materialidad del tiempo y del espacio, que perduran en estos vestigios fotográficos, en estas albúminas del siglo XIX. Por ejemplo si nos detenemos en la Vista del cerro emblemático de Quito, “El Panecillo”, incluida en esta exposición, vislumbramos un Quito de otro tiempo, que nos conduce a lo que es ahora la ciudad y la presencia del Panecillo, como forma en el tiempo. O en imágenes como aquellas de los Aguateros acarreadores del agua en el Quito de entonces, en las que se reproblematiza la cuestión de la representación del Otro, del indígena en nuestra memoria visual.
Los ocho fotógrafos que participan en este viaje colectivo a San Lázaro son: Cristina García Rodero (Puertollano, 1949), Pep Bonet (Mallorca, 1974), Juan Manuel Díaz Burgos (Cartagena, 1951), José María Mellado (Almería, 1966), Miquel Torres (Mallorca, 1974), Raúl Ortega (Ciudad de México, 1963), Raúl Cañibano (La Habana, 1961) y Alain Pantaleón (La Habana, 1980), además de Sergi Agusti (vídeo-montaje). La exposición es un recorrido artístico, más que puramente documental, de la festividad de San Lázaro que se celebra cada 17 de diciembre en El Rincón, Cuba. Un increíble peregrinaje en que la mirada de cada uno de los ocho fotógrafos que participan en la colectiva nos adentra en un mundo que nos puede parecer lejano y atemporal, un mundo suspendido. Así, a través de las fotografías nos sumergimos en una de las tradiciones más populares de Cuba, en que los fotógrafos nos adentran, instantánea a instantánea, en el surrealismo mágico habanero, puramente representado en la festividad de San Lázaro. Los ocho fotógrafos que participan en este viaje colectivo a San Lázaro son: Pep Bonet (Mallorca, 1974), Raúl Cañibano (La Habana, 1961), José María Díaz Burgos (Cartagena, 1951), Cristina García Rodero (Puertollano, 1949), José María Mellado (Almería, 1966), Raúl Ortega (Ciudad de México, 1963), Alain Pantaleón (La Habana, 1980) y Miquel Torres (Mallorca, 1974). Desde la diversidad y excepcionalidad de sus miradas se nos acerca la riqueza simbólica, social y religiosa de este peculiar rito cubano. El humo de las velas y de los tabacos se mezcla con los olores agridulces del camino. Mujeres, niños, hombres de todos los estratos se juntan como en un sólo cuerpo camino del santuario a la espera de que el santo derrame sus beneficios sobre ellos y haga que se cumplan sus deseos. Y dónde los elementos africanos y cristianos se fusionaron para crear algo nuevo, distinto, ni puramente africano ni estrictamente católico. Un culto que ha evolucionado a medida que la práctica se ha extendido y que han permanecido vivo y cambiante hasta hoy. Este conjunto de fotografías despierta nuestra curiosidad y fascinación por un rito vivo que sobrepasa una concepción puramente religiosa.