e-definiciones, búsquedas y re-creaciones de los espacios. Dos recorridos sobre la ilusión de lo personal. Dentro/ fuera, interior/ exterior. El reflejo en el otro. ¿Espejos, soledades? ¿Interiores o exteriores? Hombres, caminos, escaleras, paisajes…. espacios, siempre espacios en conjunción, en juegos eternos.
Gonce narra historias sobre el individuo El existencialismo de una pintura conceptual, lírica con una simbología que deja al descubierto su mundo personal que, al tiempo, deja al espectador la libertad de asociar, imaginar e interrogarse. Beltrán, en cambio, juega con una especie de abstracción “realista”. Una propuesta sobre la virtualidad y lo real y sus infinitas posibilidades además de su sentido último dentro de la experiencia vital.
Dos universos pictóricos que proponen un viaje personal hacia el futuro, caminos que comparten una especie de sintonía textual. En definitiva, miradas a un punto de fuga.
La escultora ecuatoriana, Patricia Larrea, radicada actualmente en España, expone actualmente en Madrid una selección de sus más recientes obras, en una muestra conjunta con la grabadora española Amparo Méndez. La muestra, titulada “Dos por dos”, fue inaugurada el jueves 12 de noviembre, en la Galería de Arte SKIMO, de la capital española, y permanecerá abierta al público hasta fines del próximo mes de diciembre.
Nacida en Guayaquil, donde estudió periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información e inició sus estudios de Bachillerato Artístico, Patricia Larrea se trasladó a los 18 años a España, pais en el que profundizó su formación artística graduándose en la Escuela de Artes Aplicadas y en la Escuela Oficial de Cerámica de Madrid. Es, además, Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid (Facultad de San Fernando) y ha seguido cursos de escultura y cerámica en Francia e Inglaterra.
Apasionada por el arte en todas sus manifestaciones, ha orientado su capacidad creativa sobre todo hacia la cerámica y la escultura, explorando fundamentalmente con diversos metales, aleaciones y maderas para plasmar sus obras caracterizadas por reminiscencias precolombinas.Ha participado, como invitada, en más de un centenar de certámenes y exposiciones colectivas y certámenes nacionales en Ecuador, España, Francia, Bélgica y Dinamarca, obteniendo numerosos premios y menciones.
“…ha expuesto en numerosas galerías europeas como consecuencia de haber llevado una vida nómada como artista de variedades. Estos viajes por toda Europa, Asia y Sudamérica han calado hondo en un artista particularmente sensible a cuanto atañe a lo espiritual y, por tanto, a las diversas manifestaciones de la religión en el arte. En su obra se percibe un trasfondo religioso a menudo plasmado mediante elementos de procedencia oriental. Así, la cuerda, la arpillera como entramado o la opacidad misma de los colores responden a una simbología muy precisa que atañe a la unión del espíritu con la carne o a los mecanismos últimos de la religión.
Estas escultopinturas representan, en la trayectoria del propio artista, el inicio de una etapa más conceptual que viene precedida de trabajos de corte surrealista y experimentos gestuales mucho más basados en lo efímero, en el momento inspirado.
Por ello su obra actual aparece imbuida de una gran solidez, representa formas perfectamente definidas, calculadas, de las que el gesto está ausente y que se cargan de significados literarios. Impresionan las luces ocultas tras inquietantes arquitecturas, ese ambiente de sueño, opresivo y mágico, plasmado sin concesiones esteticistas.
Sea cual sea el sueño de Sánchez Jódar, se halla aquí en estado puro”. Javier Rubio Nomblot (El Punto de las Artes, 22 de julio al 10 de septiembre de 1992)
Juan Pedro Sánchez Jódar inicia su andadura en el mundo del arte desde temprana edad. Siempre tuvo una gran admiración por la obra de Picasso, y sus primeras obras así lo reflejaron. Tras viajar por Europa, Asia y América, se instala definitivamente en Madrid en donde forma parte del colectivo de pintores “Taller Abierto” para pasar a formar más tarde su propio grupo de vanguardia “Mercurio”.
CARLOS GUEVARA PORTÁN artista nacido en El Salvador, nacionalizado Español y residente en Madrid. (modalidad pintura, técnica acrílicos)
Se desenvuelve en un planteamiento figurativo y grafista. Motivado por la fertilidad de sus raíces salvadoreñas, encuentra la evación de lo onírico y la poesía, inevitable en su paleta de pardos, verdes y naranjas. En sus transparencias utiliza el dualismo de las formas proponiendo una percepción adicional a los sentidos. Emplea la metáfora con aves y elementos regionales de cargado simbolismo y logra plasmar conceptos universales con tenue melancolía.
Guevara rescata momentos del encantamiento latinoamericano a través de rostros, aves, frutas y figuras que se entrelazan.
ROBERTO MEJÍA RUIZ artista nacido también en El Salvador y residente en Madrid.
(modalidad pintura, técnica mixta)
En su obra expresa un universo de formas orgánicas, viscerales, sensuales y amantes de las trasparencias; con espacios abiertos, tornando vida propia, libremente, formando un equilibrio asimétrico que rechaza todo condicionamiento que no sea el suyo propio. Sus composiciones transmiten diáfanas sugerencias expresadas con una total riqueza de matices cromáticos. Entre las formas que inquietan a este artista y que configuran toda una extensa variedad de motivos, destacan su propia representación en torno al que gira la figura femenina como gran musa, además de una diversa fauna, entre otras frutas exóticas, caballos, toros, palomas, peces y todo tipo de animales marinos. Lo mitológico también aparece, así como las referencias al mundo microcelular, átomos y cómo no, la integración de figuras geométricas, especiales, que otorgan a su obra una dimensión etérea. Sin duda Mejía Ruiz logra plasmar magistralmente lo abstracto y lo figurativo a través de su personal visión de su mundo interior.