La base de estas obras es el dibujo, un dibujo más atmosférico que lineal. Los trazos decididos del grafito que delimitan cada rasgo, se evaporan por efecto de la cera, aplicada generosamente sobre la superficie del panel. Ésta suaviza el carácter lineal del dibujo y confunde el grafito con el color, confiriendo un carácter aéreo a las obras. En ese sentido, Scobel enraiza su trabajo en la tradición de los Primitivos Flamencos y del retrato del Cinquecento. Scobel opta por el más complejo, matizado y relativo retrato de tres cuartos sobre los retratos de perfil o del todo frontales, más absolutos y concluyentes. Los retratos que componen esta exposición son todos de mujeres, o más bien de la mujer: fisionomías y psiques muy diversos, cada una de ellas marcada por una profunda individualidad y protegiendo el íntimo misterio en el que están absortas. Todas transmiten una inquietante sensación de ensimismamiento y de que lo que alcanzamos a ver no es todo lo que hay. La mirada de estas mujeres nos escapa. Son miradas sesgadas, tangentes al espectador: se proyectan hacia algo ¿o alguien? oculto, observando un mundo complejo, invisible a nosotros. De este distanciamiento nace una gran riqueza psicológica en su obra.
Michel Soskine presenta, por segunda vez en Madrid, el trabajo más reciente del artista británico Tony Bevan, (Bradford, Inglaterra, 1951) que vuelve a España desde su retrospectiva en el IVAM en 2006. La muestra reúne sus últimos lienzos y obras sobre papel.
En palabras de un crítico de Tony Bevan, puede trazarse una línea entre su obra y la de Giacometti, Bacon, Picasso y Zoran Music. “Como Giacometti, es pintor de retratos y bodegones, como Music, es pintor de la soledad humana, como Picasso o Bacon, es pintor para el que dibujar y pintar no son hechos diferenciados.”
En su manera de trabajar hay un contraste entre la tradición de mezclar los pigmentos, a la manera de los antiguos, y la modernidad con que se enfrenta a su obra: Bevan pinta en el suelo, de rodillas, rodeando y ponderando un lienzo sin bastidor... Trabaja con cierta economía de pigmentos, aplicados en estado puro y mezclados por él mismo en un médium acrílico. Los aplica con toda su carga física y afectiva: rojo, naranja, azul, blanco... Y el negro del carboncillo. Pigmentos tan enérgicos como su gesto amplio, de pintor que implica no solo su mente, sino todo su cuerpo en la obra.
Ya desde sus días de estudiante en el Bradford School of Art -estudios completados luego en el Goldsmith’s College de Londres y el Slade School of Fine Art- la impronta física del dibujo gestual era una constante reconocible de Tony Bevan.
En el proceso de trabajar con carboncillo hay algo táctil, arcaico y esencial. Señala Jon Bird –en la introducción al monográfico que le consagra el IVAM a Bevan- que no en vano el carboncillo define la Prehistoria de la imagen, la pintura de los albores de la humanidad.
En la restricción de medios y temas, encuentra la libertad, creando una “semiótica precisa del cuerpo, el espacio y el lugar”.
La obra de Bevan expresa estados psicológicos. La exposición reúne los temas fundamentales a través de los cuales Bevan expresa un existencialismo reflexivo: Cabezas, espacios mentales y objetos aglutinados en la superficie de una mesa. Por otro lado, se presenta una serie inédita de autorretratos, inspirada en los bustos del escultor alemán Franz Xavier Messerschmidt.
Desde el 17 de septiembre y por segunda vez en Madrid, Michel Soskine Inc. presenta las fotografías más recientes de Abelardo Morell (1948, Cuba). La muestra reúne las fotografías en color de su nuevo viaje con la camera obscura y en blanco y negro. The Universe Next Door es el título que aglutina el último trabajo del cubano-norteamericano.
La exposición El Universo en la Puerta de al Lado ahonda en la reflexión de Thoreau, “El Universo es más grande que nuestra visión de él”. Según Morell, no podemos ver la vida directamente… Es demasiado grande, caótica y radiante. Todos necesitamos un medio para poder verla, y él siente la fotografía como su medio para vislumbrar aspectos vitales, de otro modo escondidos, como su herramienta para desvelar el secreto y tornar visible lo invisible.
Con tiempos de exposición de hasta 9 horas, Morell elige su escenario y lo cubre de negro salvando un pequeño agujero en la ventana, para que a través de él, el exterior penetre en el interior de la habitación. Una imagen captura la fusión de dos universos.
En su último trabajo, el color aporta un acento nuevo al blanco y negro. Veremos proyectados todos los matices del Central Park de Nueva York en Primavera y en Otoño, el Panteón romano o el Gran Canal de Venecia, en los muros de las habitaciones que elige alrededor del mundo, para recoger dentro el esplendor de fuera.
Ya Leonardo se admiraba de que una caja, a través de un simple agujero, pudiese contener el Universo. Convirtiendo, primero el salón de su casa, después habitaciones de todo el mundo en cámaras oscuras, Morell proyecta e introduce el exterior, invertido, en el interior. Este es el principio fundamental de la cámara oscura y de la fotografía, pero aun cuando comprendemos el proceso, queda en las fotografías un punto de misterio, una sensación de milagro.
Sus imágenes desorientan, a través de una técnica tan antigua como rudimentaria, continúan asombrando a nuestra tecnológica generación. Lo que creíamos vacío resulta contener el mundo… El exterior ha penetrado en la intimidad del interior.
Abelardo Morell habla lo universal a través de objetos pequeños y cotidianos. En esta muestra se unirán al color fotografías en blanco y negro. En ellas, Morell pasa del drama exterior a los misterios domésticos. Retrata objetos y su sombra con una “Inteligencia visual y emocional” de gran poseía.
En las fotografías de este norteamericano persiste el sentido hispano de la tragicomedia: Morell expresa en ellas la dicotomía de la hermosura en medio del caos, del paraíso escondido en medio de la fealdad, “caminando, por el tejado del infierno, mirando las flores”.
La obra de Abelardo Morell ha sido expuesta en Instituciones y Museos de todo el mundo y forma parte de colecciones como el Metropolitan Museum, el Whitney Museum o el Museum of Modern Art (MoMA) en Nueva York, el Boston Museum of Fine Arts, The Art Institute of Chicago, el Centre Pompidou en Paris, la Gallerie degli Uffizi en Florencia o el Victoria and Albert Museum de Londres.