Se encuentra abandonado en un magma sagrado que le recubre por completo. La sensación de paz e infinitud sólo es comparable a la del feto que navega por el océano amniótico.
Pero cualquier líquido en las condiciones adecuadas experimenta una súbita transformación en su estado. Al bajar la temperatura, las moléculas reducen su cantidad de movimiento y entran en una fase de aparente quietud; pasan del líquido al sólido como por arte de magia. Más radical es la transformación de aquello a lo que el líquido recubre.
Este trabajo parte de ese instante dramático en el que el fluido deviene quietud y esa quietud es a la vez cárcel y morada. La congelación captura al cuerpo en plena convulsión, en un vano intento de preservar el anterior estado de infinita armonía. La sensación de abandono es abruptamente abortada. "Espacio de Tiempo" es una suerte de instantánea agónica en la que los cuerpos luchan por preservar su fluir pero se ven condenados a la quietud.
Mikel Uribetxebarria , (Urrestilla, 1975), ha participado en numerosas exposiciones colectivas nacionales e internacionales donde siempre ha llamado la atención y generado gran interés por su calidad y creación, la última fue en París, el pasado mayo en la galería Baudoin Lebon . Su creación artististica se centra no solo en la fotografía sino también en instalaciones audiovisuales.
Su obra ha sido publicada en distintos medios especializados y ha cosechado muy buenas criticas Mikel Uribetxeberria presenta por primera vez su proyecto completo “Animalia” donde reflexiona sobre el comportamiento humano.
Cada uno de nosotros mantenemos un instinto, una personalidad , una forma de actuar y de ser, que hace que seamos diferentes unos de otros. Vivimos un sistema de vida que consideramos 100% humano pero, muchas veces nos preguntamos si realmente lo somos y que queda en nosotros de animal ante situaciones cotidianas de nuestra vida. En “Animalia” se intenta plantear esta reflexión a través de imágenes que aúnan entornos cotidianos nuestros con animales que nos impactan por su perfecta integración en ellos.
Mawashi Geri explora el lado más artístico de la fotografía espontánea, descontextualizando situaciones convencionales hasta el punto de alterar su significado. Algunos de sus trabajos han sido públicados en revistas como Ojo de Pez, Lamono, Omagiu, Ling, Zupi, etc.
“Zoo” es una serie de fotografías que pretende reflexionar sobre la naturaleza humana, sobre su condición y, sobre su relación con el entorno. Todas las imágenes están compuestas por elementos enfrentados tanto en el plano visual como en el conceptual. De la colisión entre ambos se desprende un aroma onírico cargado de vitalismo, una visión irónica y al mismo tiempo una defensa convencida del instinto salvaje que todos llevamos dentro.
Un desasosiego familiar nos recorre cuando observamos las fotografías de Puy Pinillos. Sus imágenes nos transportan a los espacios de nuestra memoria habitados por seres y lugares fantásticos que nos acompañaron en nuestra infancia, y que de un modo u otro, han crecido con nosotros (nos pertenecen). En sus imágenes nos vemos irremediablemente arrastrados a ese territorio simbólico de los cuentos escritos, capaces de modificar nuestro destino ampliando los límites de nuestra percepción.
Este onírico universo que nos plantea no está limitado por un lugar o tiempo determinados. Circunscribirlo sobre esos factores sería complicado ya que plantean una lectura abierta, que necesariamente debe ser individual. Decía Fellini que “no se puede hacer una película sobre los sueños en abstracto, prescindiendo de la personalidad del soñador”.
Las imágenes de Puy actúan como un espejo de los sueños del espectador y su figuración manifiesta que los sueños deben de adquirir formas reconocibles. A la vez, son espacios y tiempos que transitan nuestra imaginación. No obedecen a la lógica de los hechos, ya que se estructuran fuera del ámbito de nuestra racionalidad, para desvelar aspectos preconscientes que nos desplazan a rincones determinados de nuestra conciencia.
El ensimismamiento de la belleza de lo sobrenatural es constante en las imágenes de Puy, cuyas instantáneas, a veces felices y otras desasosegantes, están cargadas de magia. Su familiaridad nos remite a nuestra capacidad de fantasear en esa interzona que no ha sido aniquilada por el consciente. Producen una satisfacción inmensa y nos recuerdan, como escribía Chesterton, que “la vida no es sólo un placer sino también una especie de privilegio”.
Es un privilegio poder ver las imágenes de una creadora capaz de transubstanciar la frialdad del proceso fotográfico en algo extraordinariamente cálido, convirtiéndonos en protagonistas de un viaje al interior, a nuestros espacios más profundos. Transforma nuestra vida que, en ausencia de experiencias de este tipo, quedaría necesariamente, incompleta.
Juan Agustín Mancebo Roca