60 obras de técnicas mixtas: Acuarela sobre papel, lápiz y acuarela sobre papel, tinta china y acuarela sobre papel y lápiz sobre papel,
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El proyecto tiene por objeto sustituir la virtud de "lugar" por otra de "tránsito" y en este sentido su objetivo es vaciar de "contenido" los signos de la construcción preexistente que nos rodea para sustituirlos por el "sentido" de los signos a través de una mirada activa. El objetivo es restaurar a través de la escultura, la calidad dinámica de la arquitectura en su expresión más vital. El proyecto, sin ser totalmente conscientes del dilema arquitectónico contemporáneo entre el cumplimiento de un programa y la realización de grandes signos, no pretende establecer un diálogo con la arquitectura preexistente, sino insertar algunas de sus funciones a través de un elemento extraño. Por tanto, el proyecto puede ser considerado una "inserción" en lugar de una "instalación", algo que tiene que preservar su identidad autónoma teniendo ya conocimiento de su relación con el medio ambiente.
26 Pinturas de Guillermo Pérez Villalta elaboradas desde 2008 hasta 2010
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Difícil quitarte de la pintura, como del tabaco. Son juegos de imágenes en los que se mezclan realidades y ficciones. Intento mezclar en los cuadros lo visual con lo táctil.
Me interesa casi toda la pintura de los últimos tiempos, (digamos, desde los romanos). De los clásicos sobre todo los Flamencos y el Quattrocento, en especial Giovanni Bellini. Me gusta también la idea de mezclar realidades de distintas épocas, llegando hasta la ciencia ficción. El proceso no es armónico ni tranquilo, más bien de sobresaltos, desencuentros y sorpresas. Quiso suceder.
Se repite aquello de gente en el paisaje una y otra vez. He usado fotos de los álbumes familiares, de internet, de libros antiguos y algunas sacadas en El Escorial o en viajes. También he añadido telas estampadas y texturas serigráficas. Se repite en la historia del arte, pero supongo, que en la secuencia pictórica de realidad-irrealidad estamos en un momento de nuevas y sorprendentes realidades más o menos irreales. Entre la enajenación y el éxtasis, mientras el entorno físico se devalúa y crece la animación. A veces me pregunto cómo pintarían Zappa, o un Lama cualquiera, metidos en mi estudio.
En "Freud" empecé copiando el exprimidor de naranjas que, poco a poco, se fue transformando. Apareció una especie de ciudad con desagüe, y Freud (yo no sabía que era él) con distintos cuerpos observa las flores.
Los edificios del fondo de "Out of this bar" son en serigrafía sacada de una foto que tome en Berlín, en el barrio de Kreuzberg. Los otros elementos son como una ensoñación cercana y a la vez lejana del entorno. En este sentido me interesa la mezcla del lijado del fondo, los agujeros y los triángulos de colores.
"Anillo de diamantes" empezó con una foto que pinté de un modo realista de una mujer que estaba tumbada en la explanada frente al Centro Pompidou de París. Luego fui borrando casi todo y tras varias transformaciones más o menos psicodélicas apareció el espacio con silla y un astronauta. Muy al final añadí algunas siluetas de gente y de forzudos que apenas se perciben. El brillo del azul, que ya he usado en otros cuadros, contrasta con la suciedad del negro del cielo.
"Meeting Point" es un cuadro que ha dado muchas vueltas en la verticalidad; y de alguna manera las sigue dando, la veladura marrón conecta con el paisaje desolado frente a los blancos del cielo y las construcciones. Mientras los personajes permanecen ausentes como si algo estuviera a punto de romperse.
En "Wolrd windows" empecé por un escritorio de oficina años cincuenta conectando enseguida a través de el paisaje con tres remeros de una foto que saqué cuando salían de la bahía de Pasajes.
"Domestico con flores" es el más brutal en cuanto a combinar realidades imposibles a través de la mezcla de serigrafía y collage, y es quizá uno de los que más me interesan.
Con la serie de cuadros pequeños, aunque fueron complicados, me da la sensación de que se hubieran pintado solos. Son, desde luego, más casuales y sorpresivos.
Desde Mister pequeño abandona toda esperanza (1996) hasta Bisectriz (2008), el proyecto artístico de Sergio Prego ha persistido en el deseo de crear situaciones en las que el cuerpo humano se libera de un conjunto de normas y restricciones, con el fin de hacerlo transitar por el espacio según otras coordenadas. A través de dispositivos diversos en los que la memoria de la escultura, la performance y el vídeo componen un sistema complejo, sus obras siempre se han caracterizado por el afán de desafiar los límites y las convenciones del entorno habitable, con el objetivo utópico de crear alternativas que contrastan con las existentes. En muchas ocasiones, esta voluntad ha estado directamente relacionada con el cuestionamiento de las leyes físicas y, por tanto, con las definiciones objetivas que a menudo se han pretendido imponer sobre la percepción de la realidad. Sobre todo, por parte de las visiones más instrumentales de la técnica y de la investigación científica. Como señalaba Chus Martínez, a propósito de ANTI-After T. B. (2004) —una pieza cuyo objetivo principal era crear una estructura que permitía caminar sobre las paredes de una sala de exposiciones— el trabajo de Prego consiste en descubrir “un mundo sin gravedad” en el que “las relaciones espaciales y los movimientos se replantean por completo”...