“A Italia que influyó profundamente en tantos pintores españoles y que luego siguieron sus caminos singulares”. “Al mar Mediterráneo, nexo de unión de los colores y signos de Manuel Hernández Mompó con los ritmos, casi infinitos, de Giorgio Griffa y a su vez, como no, con los surcos de Joan Hernández Pijuán”.
Con estas frases se inicia el catálogo. Se publica por primera vez en castellano Post-Scriptum, texto escrito por Giorgio Griffa en el 2005, fundamento teórico-filosófico de su obra. Este pintor, filósofo, un “sabio místico” como le define el autor del texto del catálogo, nace en Turín en 1936, año trágico en la historia de España; y va a defender con ahínco el movimiento italiano Pittura-Pittura que se dio a finales de los años sesenta. Un grupo de artistas mantendrán a ultranza que la Pintura no ha muerto, que a pesar de la fotografía y de los nuevos medios audiovisuales y tecnológicos, la Pintura no puede olvidar sus miles de años de historia. “El Arte necesita de la Pintura porque utiliza su lenguaje, que es al mismo tiempo luz y oscuridad, racionalidad y emoción, aire y viento”. (G. Griffa).
“Soy un pintor tradicional”; frase repetida por Griffa desde hace más de treinta años. Este hombre va a contribuir con su sabiduría a llenar una página de la historia de la pintura conceptual abstracta, incluso mística, del arte italiano.
MalPais investiga la relación directa entre las continuas redefiniciones y lecturas de los límites de la ciudad, y sugiere una serie de cambios estructurales y urbanísticos, dejando al descubierto lugares cuya característica principal es la ausencia de una identidad definida.
Las vías de conexión (autopista, rotondas, pasos elevados, circunvalaciones,…) y el rápido crecimiento urbanístico suscitan una serie de conflictos entre el espacio natural y el urbanismo, acelerado por la especulación y los cambios sociales.
Estos no-lugares coinciden en su aspecto y características con la mayoría de los espacios y territorios donde se ha desarrollado el proyecto MalPais (Barcelona, París, Nueva York, Roma, El Paso, Denver, Brooklyn, Dublín, etc.), ciudades que con su continua transformación han creado sus propios territorios fruto del conflicto Naturaleza-Urbanismo.
La obra que forma parte de la exposición Aerópolis recrea la “desfragmentación” de los territorios cercanos a los aeropuertos y la transgresión del espacio expositivo mediante la articulación de una instalación hibrida donde se mezclan arquitecturas que contienen otras arquitecturas. Piezas / Imágenes que se "desfragmentan" en el propio contexto de la obra y provocan múltiples lecturas de una misma imagen.
La exposición cuenta con un Specific Site Work, una obra creada en particular para las diferentes salas de la galería. Una intervención con proyección y arquitectura “de ocupación” donde se plantea una obra basada en los lugares de paso que circundan y conectan los modelos arquitectónicos de los aeropuertos.
Desde que el mago realiza el truco hasta que la razón actúa, hay un espacio y un tiempo donde la magia se hizo. Para entender el trabajo de Javier, hay simplemente que imaginar que formamos parte de su mundo; que somos tan grandes o pequeños, según se quiera ver, como sus obras.
De esta forma, nos asomamos a los abismos donde los espacios se multiplican, donde lo pequeño se torna inmenso para descubrir, en definitiva, que lo más grande no es el mundo en el que vivimos, sino el espacio que nos rodea.
Quiero dar la sensación de que el agua aflora, fluye, emana. Intento que parezca que hay movimiento. En general la escultura es estática, tremendamente estática y quiero saltarme esa regla.
En ese espacio quería que algo que estaba aquí, llevarlo allí. No sé si se entiende, para eso he utilizado la tubería de cobre que sale de la linterna de madera, para dar esa sensación del fluir del agua.
El otro día envié a Pablo Valle un mensaje al móvil: “Pablo… pienso en las palabras que escuché a Joan Hernández Pijuan: «Cuando mis cuadros están llenos, empiezo a buscar el vacío; cuando están vacíos comienzo en sentido contrario, y… vuelta a empezar».
Este joven pintor, (Barcelona, 1979), siempre ha sido un barroco recargado, algo pop, con un gran dominio del color. Ahora, en su segunda individual en Madrid, en la Galería Rafael Pérez Hernando, comienza a experimentar con espacios vacíos. Salas con obras barrocas, con muchos o pocos personajes, se intercalan con otras donde las obras son puertas o ventanales en interiores totalmente vacíos de construcciones urbanas que muestran las persianas bajadas, los edificios de enfrente o la ciudad sin nadie como si todos sus habitantes se los hubiera tragado la tierra. Siempre me han atraído los espacios vacíos, con algo de misterio de este pintor.
Rafael Pérez Hernando Madrid, Sept. 2009
Las ciudades, los seres que las habitan y el mundo en general se ven afectados por la entropía. En esta exposición colectiva los artistas activan una atención estética y critica sobre el paisaje urbano sujeto a este fenómeno. Imágenes robadas a la realidad e intervenidad posteriormente sirven de entrada fragmentaria a una totalidad inabarcable y en continua transformación, en la que los paisajes cotidianos se convierten en algo extraño e inquetiante
Fuente: Festival FhotoEspaña 2009
Foto: José Ronco, De la serie 'Memorias Alfa' 2004
© José Ronco
Cuando en los meses del inicio del verano de 2008 cayó en nuestras manos los dos volúmenes de Arte desde Andalucía para el siglo XXI, comisariado por Iván de la Torre Amerighi, después de ir pasando las hojas, me quedé fascinado por el conjunto de obras de María Bueno reproducidas en una sola página. Jamás había oído hablar de esa pintora. ¿Quién era? ¿Qué es lo que ocurría? ¿Por qué algunas de esas fotos, creo que no bien reproducidas, me atrapaban? ¿Por qué una pintora con una técnica tan pobre, y casi deficiente, transmitía ese cúmulo de sensaciones? Cuando faltaban pocas semanas para que acabara el período estival, me fui a ver in situ algunas de sus obras en una pedanía de Antequera.
Algunas piezas no me gustaron nada, pero otras tenían algo muy especial. ¡Le dije, aún a riesgo de que me echara de su casa, que era una muy “mala” pintora!; pero en cambio, había algo de singular en algunas de sus telas. Se producía una paradoja: cómo una pintora con pocos méritos técnicos – o eso creía yo – conseguía de repente tener obras de lo más sublime; y a pesar de su imperfección, tenía un hechizo, pero que muy singular. Posiblemente, sin saberlo y en silencio, nos encontremos dentro de unos años con una de las pintoras más fascinantes de toda Andalucía.
“Cuadros de brasero” es el título de la nueva exposición de Miguel Ángel Barba en la Cripta de la Galería Rafael Pérez Hernando. El pintor más que una exposición de cuadros de pequeño formato, realiza una instalación, alicatando la pared con pequeñas telas: amalgama de obras abstractas, de sus ya consabidas mesas con personajes y sobre todo, y algo novedoso, con numerosos y variados paisajes, donde el ejercicio de síntesis es notable.
¿En qué se diferencian nuestros sueños? nos pregunta Rocío Asensi.
Lo onírico, lo imaginario se muestra como algo poco tangible, poco real, y sin embargo tiene, parece ser, mucho que ver con la vida que cada uno lleva, su entorno, su procedencia. Pero no hay que olvidar que todo ello no sólo permanece en aquello que forma parte del pasado de uno y de todo su linaje sino también en un futuro que inevitablemente proyectamos, anhelamos, ansiamos.
Los sueños son mensajes de nuestro yo interior, que se pueden escribir, materializar, plantándolos de forma literal, esperando que dé sus frutos, que se enraícen y permanezcan perennes en el futuro para que se convierta un día en presente.
Pero los sueños son a su vez deseos, esperanzas, ilusiones que si no se concretan acaban siendo ficciones de uno mismo, re-presentaciones incesantes de aquellas proyecciones visualizadas en la imaginación. En este proyecto, Rocío propone un conjunto de piezas que indagan en torno a la idea del deseo, del sueño, mediante obras que pretenden despertar, ilusionar y como no incentivar la curiosidad de un espectador en busca de algo aún desconocido para él.
Al entrar, el espectador puede ver la sombra de un árbol, al igual que Platón en el mito de la caverna, a la manera de una primera visión, un primer des-velamiento. Este árbol, el del conocimiento, auténtica sinécdoque de la naturaleza, nos abre las puertas del jardín del Edén, introduciéndonos en ese Paraíso celestial, y a su vez tan bucólico. A continuación, nos propone una instalación donde se pueden contemplar unas esferas flotando: son los sueños representados de forma tangible, un cierto cosmos onírico. A la manera de aquellas manzanas que brotan de este árbol de la felicidad, los sueños se elevan, se evaporan, levitan mostrando en el interior de dichas esferas de resina transparentes pequeños objetos, colores, imágenes, probablemente muy recurrentes para el espectador.
Tras este recorrido de tipo iniciático, el espectador, que encarna el papel de una nueva Alicia, se ve sorprendido por unas cajas de madera, cajas mágicas iluminadas desde su interior, que pueden ser abiertas para así descubrir en ellas aquellos sueños-deseos iluminados. Sueños que, por otra parte aparecen envueltos por aquellos miedos que a su vez los acompañan, y que por ello permanecen bloqueados sin poder ver la luz.
Virginia de la Cruz
P de palpable, A de alma, T de terrenal, A de atrevida, T de talentosa y A de afectuosa. 21+1 artistas contemporáneos nos plantean la relación que existe entre la realidad objetiva de la patata y la percepción emocional del objeto en sí mismo. Un objeto donde el espacio y el tiempo se funden en la raíz de la intuición. 21 creaciones imaginarias que, desde el surrealismo pasando por la poesÌa visual, la poética de lo urbano o el retrato, crecen frente a nosotros inmersas en el paradójico y misterioso universo de este humilde alimento tan útil para el hombre.
MÓNICA CARABIAS ÁLVARO