Perteneciente a las más nuevas generaciones de artistas latinoamericanos, Díaz Morales explora las posibilidades del vídeo desde una perspectiva que se puede situar entre el documentalismo y una reinterpretación poético -lírica de la realidad. En sus vídeos hay un claro fa ctor narrativo; Díaz Morales aprovecha historias a veces alusivas a ficciones conocidas o cercanas a la ciencia ficción, con ciertos tintes catastrofistas y un tono épico para, a través de personajes que funcionan casi metafórica o simbólicamente, revelarn os problemas de gran envergadura de la sociedad de hoy y de todos los tiempos. Su trabajo está entre el reporterismo más actual y creativo, la narración épica, el documentalismo, los cortometrajes de autor, el ensayo fílmico y por supuesto un innegable toq de poesía que hace oscilar sus vídeos entre la realidad y la ficción, que siempre pasados por el subjetivismo creativo del artista.
En esta exposición podremos ver tres de sus obras, siendo la primera El camino entre dos puntos, de 81’. En esta obra, la acción transcurre en un territorio concreto: la Patagonia. Se trata de una exploración de ese paisaje, que ha sido severamente dañado por la industria petrolera a lo largo de 100 años. Pero también, la película tiene a un personaje, un paseante sin rumbo que marca un itinerario que, más que una acumulación de incidentes, es la apuesta a una aventura sin los límites de las convenciones, incluso de las de los relatos minimalistas. Sin embargo, lejos de apoyarse en la belleza de la imagen paisajística, la pelícu la desemboca en bifurcaciones que van del realismo a la performance extraña, de los travellings aéreos a los planos fijos extensos, de la poesía visual y verbal a la descripción sin afectaciones. Es en esos cruces donde el camino finalmente logra encontrar los puntos de fuga. El camino entre dos puntos III (Objeto), de 13', es un vídeo-objeto procedente de la serie homónima. En esta obra, Díaz Morales toma en consideración la experiencia de la escritura. Esta pieza "realizada a mano" sobre una pantalla de lcd como si de un cuaderno de notas de tratase, subraya la importancia procesual de la escritura en relación con la naturaleza narrativa del pensamiento.
El hombre con la bolsa (39') tiene muchas similitudes con su predecesor El camino entre dos puntos. En principio, la película fue grabada usando como fondo el mismo paisaje, hay un solo personaje, y éste en su trayecto es mudo. Aun así, el recorrido y la ficción construida a través del relato es completamente distinta a la de El camino entre dos puntos: El hombre con la bolsa se fija más bien en el paseante en sí, hecho metáfora de la interioridad misma del hombre.
Todos estos trabajos parten de pequeñas historias, de situaciones aparentemente triviales que dan origen a otras historias simbólicas que sirven para remover nuestra conciencia y para renovar nuestro concepto de obra de arte.
Pepe Cobo y cía se complace en presentar por primera vez en España una curiosa y poco conocida selección de fotografías de Andy Warhol en blanco y negro bajo el título Portraits and landscapes c.1976 -1987.
Andy Warhol sigue dando sorpresas. Muchos años después de su fallecimiento, en 1987, la voracidad visual del artista norteamericano depara al público algunas facetas de su producción poco o nada conocidas hasta ahora.
Desde 1976 hasta 1987, Warhol capturó un sinfín de fragmentos y retazos de la vida cotidiana, particularmente aquellos procedentes de su recorrido por distintas ciudades (sobre todo Nueva York, pero también Londres y París).
Estas imágenes dan a entender la importancia que Warhol concedía a la práctica fotográfica que está sin duda en la base de gran parte de sus obras de mayor renombre (por ejemplo en los retratos de Elizabeth Taylor, Marilyn Monroe, Elvis Presley, Mick Jagger, Mao-Tse-tung…).
Al deambular por jardines, plazas y calles, Warhol abría su mirada curiosa a un mundo en el que los objetos de la cultura popular (muñecas, artículos de regalo, souvenirs, enseres viejos -destacan las fotos tomadas en algunos rastros-), se yuxtaponen a otros de distinto signo (edificios, estatuas, árboles, lápidas, gente…) del paisaje urbano.
Obsesionado por la existencia de estructuras repetitivas y la disposición en serie y por la acumulación de objetos de todo tipo, propios del consumo capitalista, Warhol tomó un conjunto de fotografías que, vistas en la actualidad, parecen despertar algunas resonancias con trabajos más recientes efectuados por artistas tan destacados como Martha Rosler y Zoe Leonard (escaparates de tiendas, árboles apresados por una valla metálica...).
La obra de Warhol que Pepe Cobo y cía presenta por vez primera en España se compone de una selección de más de cincuenta fotografías de edición única en blanco y negro en las que la celebración de lo cotidiano, lo corriente y lo trivial adquiere valor artístico y simbólico en la sociedad contemporánea.
Es en la infancia, ese lugar que todos conocemos perfectamente, donde se encuentran albergados y moribundos todos los caprichos ingenuos e incomprensibles de la inconsciencia y donde le interesa estar a Diango Hernández, al menos por ahora. Lo que un día fue solemne y correcto se revela ahora para el artista ridículo y todo lo que fue ridículo e incongruente ocupa hoy sus áreas preferidas de fascinación y entrega.
Y es esto lo que disfruta como su derecho a la reparación de sus placeres, egoísmos, banalidades y gustos. Jugar con su historia no es un acto de burla sino un ejercicio obligado de la fantasía; es su manera de revelarse ante el raciocinio colectivo que formó a Diango Hernández.
Es por eso que la infancia, para el artista, es la única forma de libertad posible, porque es desde esa posición de ver el mundo y todo lo que pasa en él como un juguete donde ha encontrado sus más legítimas satisfacciones y es desde allí donde ha desarrollado este grupo de trabajos que presenta en el espacio de Pepe Cobo y cía .
Quizás la actual caducidad de casi todos los estandartes que formaron a Diango Hernández le ha permitido aproximarse a ellos de otra forma y verlos como piezas desprovistas de su significado y función. Ya todas esas ideas son restos, elementos desechados, caducos y por lo tanto Reciclables. ¡Juguemos pues!
La obra de Diango Hernández se encuentra representada en colecciones internacionales tan prestigiosas como el Inhotim Centro de Arte Contemporânea, Belo Horizonte, Brasil; la Rheingold Collection, Mönchengladbach, Alemania; FRAC des Pays de la Loire, Carquefou, Francia; The Museum of Modern Art, Nueva York, EEUU; MUSAC Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, León, España; la Fundación Cajasol, Sevilla, España; o la Colección Bergé, Madrid, España.