Exposiciones anteriores en Galería MARLBOROUGH

Contrastes

Luis Gordillo

Fue expuesta desde el 6 de mayo de 2010 hasta 12 de junio de 2010.
Obra de la exposición Contrastes

El titulo de la exposición Contrastes hace referencia a la coexistencia en la misma de obras de origen muy distinto: por un lado, cuadros muy libres sin bocetos ni imágenes previas y, por otro, unas obras en las que el artista parte de estudios fotográficos y digitales previos. Luis Gordillo piensa que la contraposición de trabajos tan distintos puede ocasionar nuevas energías que apunten a una posibilidad de síntesis.

Entre las obras más libres hay dos grandes polípticos (220 x 504 cm.) de los tres ya mostrados en la Galería Marlborough de Chelsea (New York): Lee Friedlander in the Sixties (2008) y Diane Arbus in the Sixties (2008), que hacen referencia al interés del artista en ese momento por la fotografía clásica americana. En estas obras y en otra anterior que también se verá en la exposición, Fábrica de basura esterilizada (2007), el artista trabaja sobre lienzos altos y estrechos que pinta con toda libertad y que posteriormente agrupa por familias creando en este posterior acoplamiento una dinámica muy específica ya empleada en otras épocas.

En la segunda modalidad de trabajo, con estudios previos, hay varios cuadros de realización reciente: El Aquí y el Ahora, que es la continuación de un tema que va evolucionando desde hace años; Logotipos de sí mismos, que combina un fondo de tela impresa digitalmente y tres cuadros pintados con acrílico; y por último dos cuadros con el mismo tema: El indio ojosdeaguila 1 y 2, casi monocromos, que recuerdan a obras de Luis Gordillo de finales de los sesenta como los Automovilistas. Esta recurrencia temporal de algunas actuaciones confirman los juicios de algunos críticos sobre un desarrollo en espiral de la obra del autor.

Hay también en la exposición dos series de monotipos (cinco en cada serie) parte del extenso trabajo serigráfico realizado durante el año 2009. Completa la exposición varias obras sobre papel y cartón de técnicas variadas.

Entre líneas

Carlos Franco

Fue expuesta desde el 6 de mayo de 2010 hasta 12 de junio de 2010.
Obra de la exposición Entre líneas

Los trabajos de Carlos Franco desprenden una gran voluptuosidad, un gran gusto por los mitos, la magia y el inconsciente. Así como sus series dedicadas a los harenes, las comidas o los paisajes, desgranan ante la mirada del espectador las referencias clásicas a la obra de maestros decimonónicos como Ingres o Delacroix, libremente interpretadas desde la simultaneidad y la yuxtaposición de imágenes. La inquietud creativa de este gran autodidacta incansable, rompe las barreras de los géneros convencionales.

Carlos Franco (Madrid, 1951) comienza a exponer su obra individualmente en Pamplona en la década de los setenta (Sala Doncel, 1971) e inmediatamente en la Galería Amadís de Madrid, ciudad en la que su presencia va a ser constante. En ese momento, en la capital surge un grupo de jóvenes artistas, la figuración madrileña de los años setenta, que regresan a la expresión figurativa, enfrentándose al Informalismo representado por el grupo El Paso, desaparecido en la década anterior. En 1989 se le adjudica el concurso para la realización de las pinturas murales de la Real Casa de la Panadería (Plaza Mayor, Madrid). Ya anteriormente había realizado las ilustraciones en grabado para La Eneida de Virgilio (ediciones Turner, 1988). En 1995 presenta una colección de esculturas en hierro forjado y en chapa de hierro cortada con láser para la firma Loewe Hnos., expuestas en todos los escaparates de sus tiendas españoles durante el año 1996. En el año 2003 tiene lugar su primera exposición en la Galería Marlborough (Madrid). En el 2004 pudo contemplarse su obra en una muestra itinerante organizada por Seacex en el Museo del Canal Interoceánico (Panamá), Centro Cultural de España (Cartagena, Colombia), Museo Óscar Niemeyer (Curitiba, Brasil), Sala de Exposiciones del BBVA (San José, Costa Rica) y Centro Caixa Económica Federal (Salvador de Bahía, Brasil). Así mismo, su obra gráfica se mostró en el 2007 en una exposición organizada por el MNCARS en el Monasterio de Silos (Burgos).

Su obra se encuentra en numerosas colecciones y museos, entre los que podríamos citar MEAC (Madrid), La Caixa, Instituto de Empresa, Fundación ICO, Museo de Vitoria, Banco Hipotecario, Tándem DDM, Banco Europeo de Inversiones, Loewe Hnos., Argentaria, Fundación Maphre, Comité Olímpico Internacional, Colección Testimonio (La Caixa), MNCARS (Madrid), Ayuntamiento de Madrid, etc.

Papeles del bosque

Alberto Corazón

Fue expuesta desde el 25 de marzo de 2010 hasta 1 de mayo de 2010.

Papeles del bosque se ha planteado a partir de un soporte, el papel, y una técnica, el dibujo, en un sentido extraordinariamente amplio. Papeles de muy diferentes clases y medidas. Con ellos, Alberto Corazón explora las posibilidades de los medios básicos, carbón y grafito y los complementarios de barnices, óleo y acrílicos. El dibujo es una preocupación permanente en la obra de Alberto Corazón, así como la reflexión sobre el hecho de dibujar. Así lo explica el propio artista: “Mis dibujos no trabajan ya sobre lo que vemos, sino sobre lo que recordamos. Ese recuerdo puede estar anclado en la retina y/o en algún lugar escondido de nuestro cerebro.

A medida que voy trabajando sobre el papel ocurren cosas. Y debo estar atento a ellas. Me siento como un furtivo en un bosque desconocido. Merodear. Es cierto: hay días en los que todo se resiste a ser dibujado. Pero si dejas que la mano comience a moverse, sin ningún proyecto, pura cinestesia, amable o irritada, dulce o agresiva, no importa en estos primeros trazos, si la mano se mueve algo ocurrirá. Trazar trazos.

En el comienzo hay siempre una superficie blanca o negra, una pizarra de escuela en la que hacer garabatos, un papel blanco o una pared encalada. Y a partir de ahí, efectivamente, comienzan a pasar cosas.

Apenas se puede pensar sin temblar, leí en algún sitio. Y es cierto. El temblor de mi mano, que sostiene con fuerza una barra de grafito, traduce el gozo del comienzo de la travesía. Es mi brazo el que está pensando. Un pensamiento no siempre comprendido por mis ojos. No hay que ser impacientes. Trazar palabras”.

Continúa: “Una gran parte de nuestras percepciones evidentes no son reales. Y en ese aparente engaño está la clave.

Considerar este hecho como un engaño es estúpido. Y no entenderlo, una fuente continua de dolor.

Hay todavía un fatigoso camino entre el ojo y el cerebro. Un absurdo laberinto lleno de trampas. No hay ninguna razón para dudar de aquello que sentimos y experimentamos.

A fin de cuentas el asunto clave es en qué clase de relación está el cerebro con la mente, cómo se relaciona lo que sentimos con lo que pensamos”. Porque para Corazón el dibujo “es el modo que tengo para apropiarme de las cosas. Dibujo de forma rápida, como una sacudida automática entre la mano y la cabeza. Un gesto ansioso.

¿Qué sucede cuanto trazas unas líneas? Haces que algo sea visible. ¿Qué importancia tiene ese algo? La que seas capaz de darle con tu trazo. La palabra capaz remite a la relación entre lo que tú quieres hacer visible y el hecho de lograrlo. Y nada tiene que ver con la destreza de representar de forma real, es decir inequívoca.

Lo único inequívoco es lo obvio, algo que carece de interés. Estamos ante un complicado enredo de palabras y actitudes: todos soñamos, más o menos, las mismas imágenes, pero el valor que le damos es determinante y marcador: aceptar o rechaza el estupor. Dibujo aceptando que es mi mano quien me representa. Del mismo modo que escribo creyendo que las palabras me sustituyen. Ése es el trato del autor con la obra. De ahí la inquietante ambigüedad de lo anónimo, del sin título”.

Nacido en Madrid en 1942, Alberto Corazón estudió Sociología y Económicas (1960- 1965). Cuando completó sus estudios universitarios, que combinó con el estudio del dibujo y la pintura, fundó junto a un grupo de amigos la editorial Ciencia Nueva y lanzó su carrera profesional como diseñador gráfico. Al mismo tiempo, celebró su primera exposición individual en Turín y Milán. Como diseñador comenzó a destacar en la escena española del diseño gráfico y fue galardonado con el Premio Nacional de Diseño y otros premios significantes en Europa y Estados Unidos. Posteriormente amplió su actividad incluyendo el diseño industrial, un campo en el cual se ha ganado también un gran prestigio.

A principios de los setenta, su obra fue la primera en mostrar la influencia del arte Conceptual en España, donde expuso en la Galería Redor y celebró frecuentes exposiciones en Italia y Alemania. Dos años más tarde, creó Alberto Corazón Editor, que publicó por primera vez en España textos de la vanguardia histórica y las corrientes estructuralistas de teoría y crítica de arte. En 1976, Corazón fue invitado a participar en la Bienal de Venecia junto a Antoni Tápies y Equipo Crónica. En 1978, el comité de la Bienal de París le invitó para exhibir su trabajo en el Petit Palais junto al de Antonio Saura. Un año después, la obra de Corazón se mostró en Alexander Iollas Gallery en Nueva York y concluyó su periodo conceptual, que fue recopilado para un proyecto antológico titulado Leer la Imagen (Read the Image). Desde 1992, Corazón ha expuesto regularmente en galerías de Madrid y Barcelona, formando parte de la Galería Marlborough desde el año 2001. En el 2002, una retrospectiva itinerante de sus pinturas y esculturas fue vista a lo largo de España. En el 2003, formó parte del proyecto Arte Español para el Exterior, y su obra fue expuesta en museos de Siria, Jordania e Irán. Desde el 2006 es miembro de la Real Academia de las Artes de San Fernando.

Las esculturas de Corazón están presentes en espacios públicos a lo largo de todo el territorio español, entre los que se podrían señalar: Madrid, Murcia, Alicante y Mallorca. Ejemplos de su obra hay en muchas colecciones publicas, como en el IVAM (Valencia) y Museo de la Ciencia (Madrid).

Julio Larraz

Julio Larraz

Fue expuesta desde el 25 de marzo de 2010 hasta 1 de mayo de 2010.

Guillermo Solana nos explica, en el texto introductorio del catálogo de la muestra, como “la encarnación más habitual del poder en la pintura de Larraz es una señora oronda que se presenta bajo distintas máscaras, en diversas situaciones o historias esbozadas. En Patria es una figura opulenta, vestida de blanco, apoltronada en un sillón de grandes orejas, el trono ideal para su soberano reposo. Luego será, en Above Suspicion, una mujer de gafas oscuras que desciende del avión y se dirige a una limusina negra, rodeada por un compacto cortejo de guardaespaldas. Y en La alcaldesa de Point du Loup, una majestuosa negra que navega, bajo palio, sobre un océano humano en el cual destacan las gorras de plato militares. Este personaje de la gran gobernanta constituye una revisión irónica de la matrona alegórica, a la vez protectora y temible, que tradicionalmente ha servido para representar la idea de Nación. (…) Larraz realza el volumen de sus matronas para aludir a una idea megalómana de la Patria como divinidad abusadora”. En sus lienzos, la luz construye y moldea el espacio (Sarah, 2000), impregnando unos espacios pictóricos que destilan erotismo y en los que habita la figura humana, que ha ido ganando terreno en sus últimas obras frente a las naturalezas muertas y paisajes de sus anteriores trabajos. Es importante destacar que Larraz debuta como caricaturista político en los años setenta para el New York Times, el Washington Post, el ChicagoTribune o la revista Time. Guillermo Solana se pregunta: “¿Qué queda de esos orígenes en la pintura de Larraz? Aparentemente muy poco, porque no hay en ella retratos de personajes reconocibles, y el mismo rostro humano, que es el material esencial del caricaturista, brilla por su ausencia en unos cuadros cuyas figuras tienden a ocultar la cara, como amparándose en el anonimato.

El comienzo

Alejandro Corujeira

Fue expuesta desde el 11 de febrero de 2010 hasta 20 de marzo de 2010.
Obra de la exposición El comienzo

Hay en las pinturas de esta exposición una mayor intervención de técnicas asociadas al dibujo y en este sentido, a pesar de que varias de estas obras son de grandes formatos, las obras están dotadas de un carácter más íntimo y reflexivo.

El propio artista destaca de su muestra varias obras “entre ellas la serie Un jardín para Lara que se desprende de una serie mayor que se titula Un jardín para Agnes, esta nueva serie está formada por siete obras de pequeño formato y que han servido de matriz para las pinturas siguientes y en este sentido son el origen de esta exposición, en estas obras comienzo a desarrollar por primera vez, ciertas formas asociadas a un mundo orgánico y vegetal.

En la obra El comienzo, que es una de la obras más recientes y que da título a esta exposición, se resuelve y se suman todos esos hallazgos de las pequeñas obras. Hay en esta pintura un plano sinuoso, de carácter orgánico, que queda suspendido sobre la superficie y las líneas de color se convierten en energías de luz teñida y que lo hacen palpitar permanentemente con un ritmo respiratorio.

Geometrías

Rodríguez Caballero

Fue expuesta desde el 7 de enero de 2010 hasta 6 de febrero de 2010.
Obra de la exposición Geometrías

Esta primera exposición de Rodríguez Caballero en 2010 supone el remate para un buen año en la trayectoria de este artista, que ha llegado a tener durante 2009 obras en exhibición hasta en tres exposiciones al mismo tiempo. En Madrid se exhibirán 23 piezas, entre las que se cuentan cinco vinilos de gran formato, ocho origamis que presentan una evolución de tamaño y complejidad en su estructura, cuatro vinilos collage sobre fieltro, material hasta ahora desconocido en su trabajo, y cinco aluminios, cuatro de ellos de gran formato y tendencia escultórica y una pieza monumental de más de cinco metros de longitud.

Cambio de escala

“Es mi primera exposición en el espacio principal de Marlborough –cuenta David Rodríguez Caballero– y eso supone un importante cambio de escala, que me ha llevado a introducir una variación en el formato y tamaño de algunas de mis piezas, pasando de una dimensión más íntima, como la de los origamis hasta ahora conocidos, a una presencia más voluminosa. En la selección de obras se ven tres de mis cinco líneas de trabajo, en las que estoy más centrado ahora y donde el espectador podrá apreciar algunas evoluciones de mi trabajo. Por ejemplo, salvo una única pieza mostrada en Barcelona, jamás antes se habían mostrado mis aluminios curvos, más orgánicos y nacidos de mi paso por la orfebrería”.

“Tradicionalmente, mi trabajo ha reflexionado sobre lo específico de la pintura, empleando para ello materiales ajenos a la tradición pictórica; pero en los últimos tiempos ha aparecido un factor nuevo, la tridimensionalidad”, asegura. En la actualidad, el artista realiza piezas de aluminio de gran formato y volumen que obligan al espectador a recorrerlas para poder visionar la obra en su totalidad. Amplia trayectoria

David Rodríguez Caballero (1970) es licenciado en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco (1995) y fue becario del Gobierno de Navarra para la ampliación de estudios artísticos en centros nacionales o extranjeros desde 1997 a 1999. Ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas a nivel nacional e internacional y en ferias como KIAF de Seúl, MACO de México, BALELATINA de Basilea y ARCO de Madrid.

Su obra está presente en numerosas colecciones internacionales: Museo Würth (La Rioja), Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco, Museo de Arte Contemporáneo Unión Fenosa (MACUF), Ayuntamiento de Pamplona, Palacio de los Papas (Viterbo, Italia), Fundación Volksbang (Paderborn, Alemania), Museo de Navarra, Instituto Nacional de Estadística y la ISE Cultural Foundation (Nueva York / Tokio).

Transfigurar lo insignificante

MANUEL FRANQUELO

Fue expuesta desde el 10 de septiembre de 2009 hasta 10 de octubre de 2009.

La Galería Marlborough se complace en presentar a partir del jueves 10 de septiembre y como comienzo de temporada, la primera exposición individual de obra pictórica de Manuel Franquelo en Marlborough Madrid.

La muestra contará con alrededor de seis dibujos recientes, junto con casi una veintena de estudios preparatorios diversos en pequeño formato y en su mayoría realizados sobre papel o madera preparada. Así mismo se mostrarán una decena de óleos, acrílicos y dibujos, realizados en las décadas de los 80 y 90 por el artista y que han sido cedidos para esta exposición por destacadas colecciones públicas y privadas, tanto nacionales como internaciones.

Como Fernando Castro Flórez indica: “el motivo recurrente de Manuel Franquelo es la naturaleza muerta, un género que intenta producir una idea de tiempo cero o un instante durativo, estando el movimiento bloqueado”. En palabras de Ignacio Gómez de Liaño: “(…) al contemplar sus últimos cuadros, se observa que Franquelo, sin romper la clausura del estudio, ha traspasado los muros del mismo y, tras poner ciertos límites a los encantos del color, se ha parado a contemplar la gran ciudad… desde lejos, hasta verla suspendida en medio del vacío, como si fuera uno de esos bodegones últimos suyos en los que la realidad se ofrece desmaterializada, fantasmal y, sin embargo, plena de sustancia, de suerte que un conjunto de altísimas y aéreas grúas casi podría confundirse con las líneas y reflejos que hace un frasco vacío de agua de colonia”.

Desde su personalísimo lenguaje realista -alejado de cualquier academicismo manierista-, Manuel Franquelo logra capturar la metafísica de cada objeto, inmerso en el afán de transmitir con sus obras la mágica y grandiosa riqueza de los detalles de la realidad. Su pintura parece trasladarnos a un mundo casi desconocido, el mundo de una realidad obsesivamente meditada y asimilada.

Gómez de Liaño explica: “ (…) la destreza es, para Franquelo, una cualidad tan obvia y consustancial que no vale la pena insistir en ella. Lo esencial no está ahí, sino en el trance gracias al cual el artista pasa de representar la realidad a hacerla. A ser el medio que permite que las cosas hablen. Incluso a metamorfosearse en la cosa. Pues su mirada ve, hace la cosa y la hace hablar. Eidos y logos a un tiempo”.

Blanco y negro

Cristobal Hara

Fue expuesta desde el 10 de septiembre de 2009 hasta 10 de octubre de 2009.
Obra de la exposición Blanco y negro

La Galería Marlborough se complace en presentar una exposición con las fotografías en blanco y negro de Cristóbal Hara (Madrid, 1946) -hay que tener en cuenta que el fotógrafo a partir de 1985 comienza a trabajar exclusivamente en color-. Es la primera exposición de Cristóbal Hara con Marlborough.

Sus primeras fotografías, en blanco y negro, tienen una clara voluntad documentalista en la mejor tradición del instante decisivo de Henri Cartier-Bresson. Quería ser fotoperiodista, aunque su objetivo no era tanto los temas como el propio lenguaje fotográfico. Ello lo sumerge en una crisis que se resuelve en el momento en que se decide a utilizar el color, allá por 1985. Desde entonces no vuelve a emplear el blanco y negro en ninguno de sus trabajos. Si bien, partiendo de ese enfoque documental, a Cristóbal Hara le gusta llevarlo a sus límites y traspasarlos. En esta operación, que caracteriza su obra, la fotografía documental deja de serlo para convertirse en pura imagen. De ahí que en sus trabajos sea difícil constatar la fina línea que separa el documento y la ficción. ©Cristóbal Hara / Vegap. Cuenca, aprox. 1973.

Las calidades técnicas de los trabajos de Hara, quedan subordinadas a su sagacidad oportunista capaz de capturar esos auténticos instantes de la realidad fugaz. Sus fotografías retratan a individuos sobrecogedoramente reales en la vida provinciana española, la condición humana se dirige al espectador en estado puro, sin acicalamientos, demostrándonos su atemporalidad. Podríamos decir que es un fotógrafo inclasificable y radicalmente personal que retrata la identidad española deteniéndose en los pequeños grandes detalles de la humanidad. Cristóbal Hara logra a través de lo específico y local hacer una obra de resonancia universal. Está en sus trabajos la consciente sombra de los grandes maestros de la pintura española como Velázquez, Goya o Solana y también el reflejo del esperpento de Valle-Inclán.

Desde 1980 vive en España y colabora con la agencia Cover en Madrid, en 1985 comienza a trabajar exclusivamente en color y como fotógrafo independiente. Ese mismo se celebra la exposición Fotografie in Spanien en Folkwang Museum (Essen, Alemania), y en 1988 Creation Photographique en Espagne, Musée Cantini (Marsella). En 1999 tiene lugar una exposición individual en la Galería Nueva Imagen (Pamplona) y participa en ARCO con la Galería Redor. En 1991, el Canon Image Centre (Amsterdam) le dedica una exposición individual y, ese mismo año, además participa en la exposición Vanishing Spain, organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores, que itinera por EEUU. También es seleccionado para participar en la exposición 4 Direcciones, Museo Centro de Arte reina Sofía - Lunwerg Editores, pero decide retirarse del proyecto.

En 1992 se celebra una exposición indidividual en la Galería Visor (Valencia) y participa en Open Spain (Museum of Contemporary Photography, Chicago). Comienza la itinerancia de la exposición individual Lances de Aldea, en la que se acerca al toreo rural en España.

Obra Gráfica

Francis Bacon

Fue expuesta desde el 12 de febrero de 2009 hasta 21 de marzo de 2009.

La exposición coincide con la gran retrospectiva sobre el pintor que celebrará desde el 3 de febero el Museo Nacional del Prado, y que ha sido organizada por la Tate Britain (Londres) y el Metropolitan Museum of Art (Nueva York) con la colaboración del Prado, en conmemoración del I Centenario de su nacimiento. Esta exposición en Madrid adquiere una especial significación ya que Bacon no sólo reflejó en su obra su conocimiento de los grandes maestros españoles como Velázquez y Goya, sino que su muerte le sorprendió en esta ciudad el 28 de abril, tras haberse convertido en asiduo visitante del Prado en los últimos años de su vida y estar preparando su exposición con la que se inauguraba la Galería Marborough en Madrid (8 de octubre – 14 de noviembre, 1992). Francis Bacon basó sus obras gráficas en una selección de 35 de sus pinturas fechadas desde 1965 hasta 1991. Trabajó con los mejores impresores franceses, italianos y españoles, siguiendo la tradición europea de colaboración entre artistas y maestros impresores que arranca en el Renacimiento. La obra gráfica (aguatintas y litografías) fue siempre realizada bajo lo atenta supervisión de Bacon, realizando los cambios que consideraba necesarios sobre las pruebas que finalmente él aprobaba para su edición limitada, y que posteriormente numeraba y firmaba. Así podremos contemplar entre la docena aproximada de trabajos expuestos, la aguatinta Triptych 1974-77 basada en su pintura de mismo título y que es considerada por muchos como una de las más misteriosas de las realizadas por el pintor en los años 70. Es el último de los llamados trípticos negros ejecutados tras el suicidio de su pareja George Dyer, con quien Bacon mantenía una relación desde mediados de los años 60. También Second Version of Triptych 1944 (1988) que nos demuestra la constante presencia de las variaciones de la crucifixión presente a lo largo de toda su trayectoria. Esta litografía nos acerca a los dibujos realizados por Picasso en 1932, con sus huesos y formas biomorfas colgando según un modelo estructural crucifome determinado e inspirados en el Retablo de Isenheim del pintor alemán Matthias Grümewald (c.1515), artista al que Bacon admiraba. Su fiel modelo, John Edwards, aparece retratado en numerosas obras, entre las que cabría mencionar Three Studies for a Portrait of John Edwards -right panel- (1984), Study for a Portrait of John Edwards (1986) y Study from Human Body (1987). Así mismo Dominique Ingres (1780-1867), cuyos retratos Bacon admiraba especialmente, le proporcionan en 1982 el punto de partida para Study of the Human Body from a Drawing by Ingres.

Obra gráfica

FRANCIS BACON

Fue expuesta desde el 12 de febrero de 2009 hasta 21 de marzo de 2009.

La Galería Marlborough se complace en presentar a partir del próximo 12 de febrero una nueva exposición de obra gráfica de pintor británico de origen irlandés Francis Bacon (1909-1992), cuyo impactante y personal estilo figurativo le ha convertido en uno de los artistas más originales del siglo XX.

La exposición coincide con la gran retrospectiva sobre el pintor que celebrará desde el 3 de febero el Museo Nacional del Prado, y que ha sido organizada por la Tate Britain (Londres) y el Metropolitan Museum of Art (Nueva York) con la colaboración del Prado, en conmemoración del I Centenario de su nacimiento. Esta exposición en Madrid adquiere una especial significación ya que Bacon no sólo reflejó en su obra su conocimiento de los grandes maestros españoles como Velázquez y Goya, sino que su muerte le sorprendió en esta ciudad el 28 de abril, tras haberse convertido en asiduo visitante del Prado en los últimos años de su vida y estar preparando su exposición con la que se inauguraba la Galería Marborough en Madrid (8 de octubre – 14 de noviembre, 1992).

Francis Bacon basó sus obras gráficas en una selección de 35 de sus pinturas fechadas desde 1965 hasta 1991. Trabajó con los mejores impresores franceses, italianos y españoles, siguiendo la tradición europea de colaboración entre artistas y maestros impresores que arranca en el Renacimiento. La obra gráfica (aguatintas y litografías) fue siempre realizada bajo lo atenta supervisión de Bacon, realizando los cambios que consideraba necesarios sobre las pruebas que finalmente él aprobaba para su edición limitada, y que posteriormente numeraba y firmaba.

Así podremos contemplar entre la docena aproximada de trabajos expuestos, la aguatinta Triptych 1974-77 basada en su pintura de mismo título y que es considerada por muchos como una de las más misteriosas de las realizadas por el pintor en los años 70. Es el último de los llamados trípticos negros ejecutados tras el suicidio de su pareja George Dyer, con quien Bacon mantenía una relación desde mediados de los años 60.

Escultura y pintura

MANOLO VALDÉS

Fue expuesta desde el 12 de febrero de 2009 hasta 21 de marzo de 2009.

Esta nueva muestra constará de alrededor 15 esculturas, 6 de ellas en gran formato, así como de 3 grandes óleos sobre arpillera.

Las obras de los grandes creadores le sirven a Valdés de pretexto para sus planteamientos estéticos, en los que la textura, la materia, la representación del cuerpo humano y la expresividad son palpables en su pintura. En sus trabajos escultóricos refleja una profunda reflexión sobre la materia y el espacio, lo que le ha llevado a la creación de obras monumentales.

Es al iniciar su andadura en solitario a principios de los 80, cuando Valdés demuestra una especial inclinación hacia la escultura y la exploración de la materia en busca de texturas más informales. En definitiva, busca la policromía natural de la materia, sus accidentes. Como el propio artista explica: “mi escultura tiene mucho de mi pintura; me interesan las texturas. Una vez hecho el volumen, recorro topográficamente la superficie para ver una pequeña mancha, un agujero (...). De la misma manera que nunca uso un lienzo en blanco, tampoco soy capaz de coger un bloque y sacar de él la escultura. No podría ponerme ante un bloque aséptico (...)”.

Desde el punto de vista temático, se inspira en el arte de los grandes maestros de la pintura: Goya, Velázquez, El Greco, Ribera o Zurbarán, y nunca oculta sus modelos, sino que los subraya, precisando su referencia en los títulos de sus obras, y si no es así, la inequívoca imagen nos remonta a su fuente (este es el caso de los tres óleos de Dama a caballo, 2008 que nos conducen al retrato velazquiano de Isabel de Francia a caballo, 1635).

Considerado uno de los más importantes artistas contemporáneos españoles en activo y con una gran reputación internacional, Manolo Valdés nació en Valencia en 1942. Comienza su formación en 1957 al ingresar en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos en su ciudad natal. Inició su carrera a principios de los años 60, fue miembro fundador de Estampa Popular Valenciana (1964-1967) y, más tarde, creó junto a Rafael Solbes y Juan Antonio Toledo el Equipo Crónica, con el que desarrolló una importante labor durante 17 años, hasta el fallecimiento de Rafael Solbes en 1981. Desde entonces, Manolo Valdés comenzó una nueva etapa profesional en solitario, como pintor, escultor, grabador y cartelista, participando en numerosas exposiciones individuales y colectivas.

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