Begoña Zubero (Bilbao, 1962) analiza la realidad contraponiendo imágenes de casinos y gasolineras esparcidos por las carreteras de Armenia, creando una colección de cromos sobre la geografía del país. El juego está prohibido en el centro de las ciudades y los casinos están diseminados a lo largo de estos caminos. Por su parte las gasolineras, aparecidas tras la guerra con Azerbaiyán, fueron la primera señal de luz en un país que tenía desmantelado el tendido eléctrico.
Foto: Begoña Zubero, Casino 6, 2007
© Begoña Zubero
Fuente: Festival FhotoEspaña 2009
Estiarte presenta en Madrid el último trabajo para fotografía de Paul Schütze, artista de formación musical cuya obra acústica establece un correlato visual que tiene como territorio la construcción de enigmáticos espacios de recuerdo y memoria. Paul Schütze es un veterano músico bien conocido entre los seguidores de las “nuevas músicas” que ha publicado desde los ochenta más treinta grabaciones en sellos como Extreme o Virgin, y realizado algunos de las mejores bandas sonoras de música electrónica de las últimas décadas. Su estilo es muy personal, clasificado dentro de corrientes minimalistas con antecedentes en la música contemporánea electroacústica y el jazz electrónico y cuya principal característica es generar mundos imaginarios muy abstractos. Conociendo este principio, es tentador pensar en una utilización visual del tiempo como concepto plástico y sin embargo más que esto, en la obra de Paul Schütze, se destilan momentos específicos, irrepetibles, intuidos, experiencias volátiles no temporales.
Paul Schütze habla de una memoria vertical, concepto dependiente de una suerte de pensamiento analógico en el que el carácter simbólico de los elementos utilizados juega un papel conector de recuerdos y de vivencias reencontradas a través de experiencias con espacios arquitectónicos o elementos esenciales como el agua. Para el artista, la memoria vertical son conglomerados de experiencias e información, en los cuales los elementos fundidos de forma inseparable aparecen simultáneamente. No tienen en absoluto un carácter narrativo, uno no se sucede detrás de otro, sino todos a la vez, de forma vertical, siendo su funcionamiento de carácter eminentemente sinestésico: “lo que yo llamo memoria vertical es una experiencia no discursiva y se establece como un conglomerado concentrado de impresiones. Mis recuerdos musicales son una mezcla de olores, timbres y emociones, gustos que yo asocio, y casi nunca recuerdo melodías”.
De todo ello es consecuencia el carácter fantasmal de las obras de Paul Schütze. La no linealidad de sus sonidos, la concentración de significado en cada uno de los elementos, en los que cada mínimo constituyente contiene la esencia del resto de la composición, produce una sensación general de difuminado en el que fantasmas y nieblas, sombras y espectros devienen imágenes pictóricas del recuerdo. El resultado visual del proceso analógico se convierte en una sensación abstracta y esencial de desorientación gracias a las herramientas acústicoespaciales. De su más reciente trabajo presentado ahora en Estiarte, Paul Schütze comenta:
Las fotografías en esta exposición comparten la misma preocupación por la tensión entre lo familiar y lo extraño. Objetos, lugares y materiales fueron tomados en circunstancias que revelan propiedades ocultas: la materia (humo) traiciona la memoria y aparece como el vidrio, pequeños objetos (partes de una máquina de escribir) ópticamente aislados de su contexto cotidiano, se convierten a su vez, en síntesis escultóricas. En las fotografías de arquitectura se nos revela la vida privada de los espacios públicos, mediante el registro de los interiores de museos en la noche, sin espectadores y sin la luz artificial, los encuadres de la arquitectura se funden en una sola sustancia. Todas mis fotos estan hechas con medios digitales utilizando sólo la cantidad de luz disponible encada momento de elegir la foto.
Paul Schütze colabora con obras acústicas con artistas como James Turrell o Isaac Julien y expone habitualmente en la galería Alan Cristea de Londres y Estiarte de Madrid. En enero de 2009 inaugura junto al artista norte-americano Josiah McElheny una película con banda sonora de su composición que acompaña a una instalación específica en el Palacio de Cristal del MNCARS procedente de la White Cube de Londres.