Exposiciones anteriores en Galería AMADOR DE LOS RÍOS

1945-2008 Pinturas

Javier Utray

Fue expuesta desde el 24 de mayo de 2010 hasta 20 de junio de 2010.
Obra de la exposición 1945-2008 Pinturas

El artista laberíntico

(...)Compañero de generación de los renovadores de la figuración madrileña, colocado por Guillermo Pérez Villalta en el centro de su retrato de grupo, era, sin ningún género de dudas, el más heterodoxo e inclasificable. Arquitecto consciente de las insuficiencias del funcionalismo, poeta de homofonías y juegos oníricos, pintor de calaveras anamórficas o músico que, en la estela de Satie o de Cage, era capaz de introducir dentro del piano las bolas de billar unidas al pantógrafo. Expuso regularmente en la Galería Moriarty y en una de las mejores muestras del Espacio Cruce nos recordó que habían robado la pintura dejándonos únicamente los marcos. Profesor del Instituto de Estética y Teoría de las Artes y activista del Taller de Arte Público de Gijón, no dejaba de cocinar rarezas desde una posición que, citando a Roussel, era la del «locus solus». Íntimo de Carlos Alcolea y de Ángel González García había desarrollado un dandismo extraordinario en el que el lujo máximo estaba en la conversación y, por supuesto, en la capacidad para sacar partido del delirio. Aunque amaba la pintura pensaba que la única forma posible de ejecutarla hoy en día era por teléfono, consultando, evidentemente, el pantone. Su imaginario vertiginoso tenía algo de camaleónico y sus juicios eran de una precisión fulgurante. No pronunciaba una frase sin que allí anidaran múltiples sentidos, despreciando la atmósfera de facilismo y trivialidad que terminó por ser canónica en el arte contemporáneo. Una de las últimas veces que nos vimos fue en el solemne entierro de su coche en el Cementerio de Obras de Arte de Morille, un proyecto que desarrolló gracias a la energía de su cómplice Domingo Sánchez Blanco. Estaba ilusionado con la exposición «Fantasmas de Madrid» que planea el Reina Sofía aunque hacía tiempo que sabía que todo había terminado. Es una de las pocas personas que he conocido que podían ser calificadas como geniales. Era, de verdad, un ser mágico. Ha muerto mientras dormía y me siento vacío.

Santiago Serrano

Santiago Serrano

Fue expuesta desde el 3 de mayo de 2010 hasta 24 de mayo de 2010.
Obra de la exposición Santiago Serrano

La provocación de la cultura visual contemporánea nos produce un agobiante sensación de ruido. Pero si esto sucede en la cultura televisiva y comercial, también sucede por desgracia igualmente en el mundo del arte, en el que también se impone la provocación visual, el grito o el gesto desmesurado o excesivo, con la única finalidad de llamar la atención del público. Por eso es por lo que, si algún sentido de protesta tienen los cuadros de Santiago Serrano, es tan solo en el sentido de una protesta muda y silenciosa, una especie de huelga de hambre o incluso de ayuno espiritual de las imágenes, en el que éstas se despojan de todo lo que les es gratuito o superficial.

Pinturas

DIS BERLIN

Fue expuesta desde el 14 de abril de 2010 hasta 3 de mayo de 2010.
Obra de la exposición Pinturas

Juan Manuel Bonet. RETRATO TELEGRÁFICO DE DIS BERLIN

Texto extraído del catálogo Casa de Almas. El cielo de la pintura.

Ya enmascarado tras el nombre artístico que sigue siendo hoy el suyo, Dis Berlin (Ciria, Soria, 1959), entró en escena en 1982 -dos años después de que nos conociéramos-, con una individual en un lugar, la Librería Antonio Machado de Madrid, donde ya no se hacen exposiciones. A SONG FOR EUROPE se titulaba aquella deslumbrante entrada en escena, con modesto catálogo prologado por el firmante de estas líneas, en la que había mucho Marquet y mucho Dufy y algo de Klee, y mujeres de Vogue, y referencias al universo de la música o al del cine, y homenajes al neo-plasticismo holandés y a L’Auberte y a la Bauhaus... Ya en aquella época, en aquel pintor tan escandalosamente joven, sorprendía su voluntad de inscribir su trabajo en una tradición, o en varias; su conocerlo todo de las obras de sus inmediatos predecesores, y especialmente los figurativos madrileños de la generación de Pérez Villalta, Quejido y Alcolea; su capacidad para moverse con soltura en el ámbito –despreciado por muchos de sus colegas- de la literatura. Poco a poco, Dis Berlin, que pronto pasó a ser defendido por la desaparecida Galería Buades, también en Madrid, fue encontrando su primer espacio, durante la que luego designaría, no sin cierta autoironía, como su época azul. Cada vez más lejos de sus iniciales alegrías fauves, de lo que se trataba es de cantar un cierto tiempo ido, de recuperar una cierta memoria europea ya presente en su individual fundacional, de evocar los grandes expresos, los aeropuertos gélidos en la noche, los paquebotes, los hoteles, los neones, los espías que se dan cita en un café junto a un río. Luego empezaron los periplos reales (...). El mundo del cine, el de la fotografía, el de la postal, el de la publicidad, se le presentan como espacios de inspiración sustitutivos de lo real(...).Fue fundamental para la consolidación del proyecto de Dis Berlin, su ahondar en la pintura metafísica, y en general en la tradición figurativa otra que recorre el siglo. Su patria de elección, en ese sentido, es la Italia de Giorgio de Chirico, de Alberto Savinio, de Carlo Carrá(...).Y a la vez, al pintor le importan, y mucho, las conquistas de la abstracción, de Mondrian al arte y el diseño fifties, tan Jacques Tati, pasando por el esencialismo de Fontana o la metafísica de Rothko o Barnett Newman; el dinamismo del futurismo, y muy especialmente la versión del mismo de Fortunato Depero; la vitalidad de Dadá, y dentro de él de un Picabia -tan camaleón en su momento como lo sería luego Dr. Bowie- o un Man Ray, los respectivos universos de Magritte o Miró; cierta poética del continente negro que culminaría en LA NOCHE AFRICANA, y que explica también ciertas composiciones jazzísticas; y mil otros asuntos, que en definitiva tienen que ver con su curiosidad omnívora, con su capacidad para reinventar a diario la tradición, y sobre todo con su deseo de no encerrarse en sus propios clichés. Íntimamente relacionado con su interés por la pintura metafísica, está su voluntad cada vez mayor de hacer un arte de alta tensión espiritual,(...). Lejos queda la época azul, y sin embargo estos últimos años, con una mirada nueva, con una actitud morosa -se ha reducido considerablemente su ritmo de producción-, y con recursos técnicos cada vez más portentosos, Dis Berlin ha vuelto sobre muchos de los motivos que había visitado con anterioridad.(...)El collage y el fotomontaje han sido campos en los que se ha ido adentrando Dis Berlin, y que tienen mucho que ver con esa irrefrenable vocación suya de coleccionista(...)

Javier Berguizas Fotografía Marzo 2010

Javier Berguizas

Fue expuesta desde el 15 de marzo de 2010 hasta 29 de marzo de 2010.
Obra de la exposición Javier Berguizas Fotografía Marzo 2010

“Fotografiar es colocar la cabeza, el ojo y el corazón en un mismo eje”.

Henry Cartier-Bresson.

Conmoción y deleite, éste es el eje, la delgada línea que distingue una obra de arte de una imagen sin más.

La obra de un creador debe ser hija de su tiempo, reflejar una mentalidad colectiva, provocar rechazo o causar un estímulo gratificante.

Cuando en 1816 Niepce captó por primera vez la vista desde una ventana o posteriormente Daguerre se autorretrató, luchaban por apropiarse de la imagen, por inmortalizar el momento. Era el comienzo de una nueva forma de expresión, un medio de comunicación, una increíble revolución.

Si en origen la primitiva fotografía tan sólo aspiraba a sustituir a la pintura miniatura, su plano semántico ha evolucionado, ha pasado de ser el vehículo de expresión del poder de la burguesía a ser divulgativa, sociológica, expresionista, testimonial, hiperrealista o abstracta, pero fundamentalmente democrática.

Es sencillo accionar un obturador, pero no lo es tanto que confluyan la cabeza, el ojo y el corazón. Para conseguirlo el fotógrafo ha de estar dotado de una sensibilidad que escasea en nuestros días, de un desarrollo estético y de una espiritualidad trabada a lo largo del tiempo.

Javier ha eclosionado como fotógrafo, ha trabajado en silencio, ha buscado, viajado, vivido en una realidad paralela a la nuestra. Su discreción ha sido un arma secreta. Ha logrado la alineación que provoca que su retrato de la realidad esté cargado de contenido, que veamos lo invisible.

Una vez que ha conseguido crear esta atmósfera, se comunica con una soltura que sólo poseen los iniciados. Disfruta transmitiendo su universo interior, exhibiendo su realidad. En ella adivinamos los sentimientos de los personajes, la temperatura de los espacios, el olor, el pasado de las arquitecturas o el sonido de su localización.

Atrapa la vida, sin teatralidad, sin artificio.

Conmueve y deleita.

Ángeles Imaña - Directora de conservación de la colección Aena

Claudio Missagia Pintura marzo 2010

Claudio Missagia

Fue expuesta desde el 15 de marzo de 2010 hasta 29 de marzo de 2010.
Obra de la exposición Claudio Missagia Pintura marzo 2010

Claudio Missagia nació en Valdagno, cerca de Vicenza en 1959. Después de su formación en economía, Missagia se centró en la pintura y frecuentó Venecia, viajes que le han servido de inspiración a lo largo de toda su carrera. Comenzó a exponer a finales de los años 80, y desde ese momento ha expuesto en Italia, Francia, Inglaterra, Alemania y Estados Unidos. También ha participado en ferias nacionales e internacionales como Bolonia, Padua, Innsbruck, Miami u Holanda.

Sus trabajos implican actualmente la inclusión de manzanas, de naranjas y de peras siempre sobre fondos neutros en los que investiga sobre las formas y volúmenes creando unas composiciones de gran profundidad. Estas composiciones de gran simplicidad se ven enriquecidas al proyectar sobre ellas una luz que más que proyectarse sobre el objeto emana de él.

En otra de sus series, “Gala”, las lámparas cobran todo su protagonismo. Volvemos a encontrarnos con composiciones de aparente sencillez, realizadas con muy pocos trazos, en las que lo importante no es el motivo en sí sino la experimentación que sobre él hace Claudio Missagia.

Penny Manavi y Luque

Penny Manavi y Luque

Fue expuesta desde el 11 de enero de 2010 hasta 25 de enero de 2010.
Obra de la exposición Penny Manavi y Luque

Totalmente Puro

Juan Carlos Callejas

Fue expuesta desde el 15 de diciembre de 2009 hasta 30 de diciembre de 2009.
Obra de la exposición Totalmente Puro

Largo tú y largas tus líneas. Barras estáticas en paredes rascadas sensiblemente. Puzzles, laberintos mentales esculpidos en lienzo. Asiáticos símbolos, salteado de regletas formes. Mojigatos de caverna con filosóficos fondos. Renglones nada torcidos de Dios. Blancos manchados tras enfoques de cruces tristes, serias, sobrias. Brumas y volutas de humo pisadas por cementerios cortados. Muros incompletos, impenetrables. Tierras calizas, yesos y polvo organizado. Google Earth en acrílicos tintes. Hielos. Frialdad nebulosa, humo cárdeno, éter granate sólo roto por neutros hierros caídos. Callado tú, la pintura habla por ti con duras sentencias de vida. Chillida, Barceló y Callejas. Gonzalo de León Civera

China

Solange da Costa

Fue expuesta desde el 12 de noviembre de 2009 hasta 30 de noviembre de 2009.
Obra de la exposición China

Hablar con la belleza

en los lienzos de Solange da Costa

Es mi pluma el único pincel para tratar de dibujar un cuadro con palabras. Un cuadro, si he dicho bien, sí. Un cuadro en el que las ideas brillen entre los colores, las letras se muevan con el baile de los trazos, y las comas lleguen hasta la profunda mirada de la artista.

Mientras observo con atención la obra y me adentro en el dulce estado de la contemplación... Me encuentro con la forma de la belleza que me habla y se hace luz en miradas infantiles; me encuentro con esa forma de belleza que se detiene en unos pies chiquitos que juegan con el aire, o con esa, que sabe a nostalgia, por la forma con que miran los ojos de un hombre que parecen perderse en el olvido.

Belleza y forma que descansan entre dos luces, hasta que amanece en el campo al lado de las ovejas, o en esas aguas quietas...

Si no existiera la belleza en los lienzos que contemplo, mi pluma se hubiera detenido. Porque mi pluma se mueve, y quiero que sea así, desde la verdad y por ella.

Y la verdad, en la obra pictórica de Solange da Costa, está en su intención, en su trabajo y en su corazón. Por eso sus cuadros “son dignos” de verse. Lo son porque quieren ser verdad. Y porque, desde ella, traspasan los sentidos en una vivencia íntima que nos deja a la puerta del espíritu.

Que todos los que llegan a esa puerta se detengan y disfruten con paz el sabor de su experiencia.

Nada más, y muchas gracias por contemplar, en silencio también, mi pequeño cuadro de palabras...

Carmen Balmaseda,

filósofa y escritora

El Agua del Creador

Gerardo Ayala

Fue expuesta desde el 20 de octubre de 2009 hasta 12 de noviembre de 2009.
Obra de la exposición El Agua del Creador

El momento en que conocí por primera vez las acuarelas de Gerardo Ayala fue de pie y ante el Gran Canal. Aunque, pensándolo mejor, no estoy seguro si lo que recuerdo es el atardecer en el Gran Canal junto a Gerardo Ayala hablando de sus acuarelas o la muestra de sus pinturas como un telón que reproducía la escena que contemplábamos. En cualquiera de los dos supuestos, la circunstancia fundía la descripción hablada con la estampada y recreaba un enlace mágico de doble dirección.

Posiblemente nada se parece más a la narración oral o escrita que el lenguaje de la acuarela. Hasta podría decirse que esa técnica no pinta sino que poetiza, no toma prestado el modelo sino que de inmediato lo comenta. De este modo la acuarela es, obligadamente, la manera más personal de transmitir artesanalmente una imagen y la acción donde más se refleja el carácter del artista. El óleo engrasa, reviste, está cargado de trucos espesos, pero la acuarela es todo piel, superficie, exposición a la vista. A una visión tan inmediata como debe ser, para atinar, la mano que pinta; y tan vulnerable al ojo del receptor como súbito ha de ser el trazo que la emite.

De la naturaleza física de Gerardo Ayala podría esperarse algo menos delicado que las acuarelas pero si se da un paso más llega a descubrirse que, paradójicamente, la acuarela requiere más fortaleza, de cuerpo y de espíritu, que cualquier otro procedimiento. Quien vacila no acierta, no acuarela. Pero también, en cuanto a la potencia del brazo, es preciso una vigorosa musculatura para acariciar con toda precisión. La acuarela huye o es sutil. No se deja, por tanto, atrapar sin hacer patente la autoridad del artista y su firmeza. Ningún color real es, por antonomasia, del orden interior de la acuarela. La acuarela es sustantivamente ficción, virtualidad real, realidad de segundo grado. El artista cabe en ese espacio, tanto para imperar sobre él como para ahogarse en su seno.

Es así como esta aventura pictórica se parece a los empeños de riesgo y cómo en su edificación caben también las goteras, la debilidad de los soportes y la catástrofe completa. Ese arquitecto aplomado y seguro que es Gerardo Ayala se transfigura aquí en un pintor trapecista. Todo ello con generosidad y pasión una vez persuadido, como todo creador auténtico, que sólo aquello que se hace con amor vale la pena.

Vicente Verdú

Lecturas Privadas

Conchita de la Cueva

Fue expuesta desde el 20 de mayo de 2009 hasta 3 de junio de 2009.
Obra de la exposición Lecturas Privadas

Siempre ha sido tarea difícil describir con palabras y de forma breve la obra de un pintor. Su estilo y evolución vienen marcados tanto por sus circunstancias personales como por su “museo imaginario”. De este museo imaginario y propio se nutre. Absorbe de cada obra de arte, en el sentido amplio de la palabra, aquello que le conmueve y de alguna manera lo hace suyo, incorporándolo a veces tarde a veces pronto a su quehacer.

Conchita de la Cueva bebe de las fuentes del primer Expresionismo alemán. El interés de la expresión de los sentimientos interiores a través de la total deformación de la realidad pero con un trasfondo quizás más lúdico.

Utilizando normalmente el óleo como materia por su ductilidad, su trazo es nervioso y su pincelada, a veces ligera y casi siempre pastosa, construye las figuras y los objetos entrando y saliendo de ellos, uniendo el fondo y el primer plano, bailando alrededor del espacio pictórico.

La pintura se agrupa en borbotones o es rayada dejando al descubierto el soporte. Los motivos llenan el espacio disponible, abundan los primeros planos. La figura humana como centro de emoción, fumando (en especial féminas), tomando el sol, casándose, sola o con otras. El rostro, las manos, los pies,…

No destacan épocas marcadas ni una evolución definida, simplemente combina según su estado de ánimo una mayor definición del dibujo más realista con lo que se podría bautizar como “figuras alienígenas”. Aparca formas y colores para después retomar a su antojo. Rellena, excede de pasta para sentir su excelsa textura o respeta la virginidad de la tela cuando no la requiere en otras ocasiones haciéndola respirar con nerviosas rayas esculpidas.

Gonzalo de León

Islas y mares

Margarita Garcés

Fue expuesta desde el 5 de mayo de 2009 hasta 19 de mayo de 2009.
Obra de la exposición Islas y mares

“Islas y mares” es una verdadera invitación a una balada estética donde los colores calientes y suaves componen una sinfonía celestial que exalta la luz y las emociones. En cada curva, cada línea, cada grosor, la luz brota de mil de resplandores que superan los paisajes y las metamorfosis en un racimo de colores blandos y sedosos. Con respecto a la elección de la paleta, la artista confiesa que “no utiliza nunca colores primarios sino que opta por una mezcla de estos colores. Expresan mis propias calidades de suavidad y feminidad ya que es importante que mis cuadros traduzcan las emociones que brotan de lo más profundo de mi alma cuando estoy ante la belleza de los paisajes.

Es esta emoción la que quiero transmitir. Si no llego reproducir este estado de alma sobre mis telas, no podría pintar”. Un reto que consigue alcanzar e incluso el visitante inexperto no puede seguir siendo insensible ante sus obras, transportándole en el carrusel de las emociones auténticas. Con respecto a la luminosidad que baña sus cuadros de un halo diáfano, Margarita Garcés, explica que es muy perfeccionista en su trabajo. Para reproducir la intensidad de la luminosidad de sus fuentes de inspiración, utiliza pigmentos muy de alta calidad ya que son los únicos capaces de reproducir la transparencia y el brillo que desea. Esta perfección está también presente en su manera de pintar. Para guardar la armonía de la cascada de colores que hace nacer sobre la tela, no utiliza pincel, opta por la espátula.

Esta búsqueda de armonía con la naturaleza se encuentra también en los distintos materiales utilizados, tal como ocurre con el papel maché, de los pétalos de rosas y finales de pequeñas ramas que dan del grosor y el relieve a los cuadros. Aparte de la serie de collages de pequeños formatos que se encuadran, la artista chilena se distingue en sus series impresionistas por la ausencia de marcos. Así pues, la obra se prolonga sobre los cuatro lados del borde de la tela, atizando la curiosidad y desafiando la mirada que desea proseguir su exploración propia detrás del cuadro. A este respecto, Margarita Garcés explica que realiza su propio marco a través de líneas apenas perceptibles que concuerdan con el conjunto de la obra ya que es importante conceder importancia a los acabados. No hacer un marco clásico es también un medio de expresar la libertad de la obra y de no limitar la visión y la imaginación de el que la percibe. Por lo tanto, a través de las obras expuestas, Margaritas Garcés libera los sentimientos y las emociones a través de una paleta de paisajes donde la luz y el color se entrelazan para invitar a la mirada a penetrar en un mundo a través de las sendas del color bañado de serenidad, calma y suavidad.

En tierra de nadie

Cristina Ferrández

Fue expuesta desde el 1 de abril de 2009 hasta 30 de abril de 2009.

En estas obras de Cristina Ferrández palpita ese corazón que ha bombeado la sangre inagotable que vivifica la idea romántica de la identidad y fusión con la naturaleza; pero frente a la visión tradicional de un encuentro con la pureza, con el estado virginal inagotable, la actualidad acota espacios y alerta de amenazas ciertas. Y es aquí y ahora, cuando la razón desatendida clama ante la violación y la destrucción, ante la agresión inmisericorde sobre los espacios naturales, cuando se alza la emoción y la imagen de esta artista que clama por una pacto de no agresión, por el encuentro renovado en el diálogo con el entorno y sus significados, por una rectificación que sea reconciliación efectiva.

La búsqueda de ese abrazo afectivo y reconfortante se va expresando formalmente en un equilibrio sereno de imágenes que transmiten visualmente el proceso de un rito de rectificación, de “sanación” de la naturaleza herida. De las huellas del incendio fortuito o inducido se extrae la conciencia de una devastación, pero también el testimonio de una belleza de las ruinas, de los despojos de una fertilidad que tiñe de negro las líneas y formula una teoría de la destrucción y la nada a la espera de la reconstrucción. Son éstas las imágenes del silencio que en su más pura expresión poética nos incorporan al espacio sagrado.

Paco Crabiffosse

Cuatro Artistas

Antonio Fernández Molina, Hans Bloch,José Manaut Viglietti y Tomás de la Fuente

Fue expuesta desde el 26 de marzo de 2009 hasta 14 de abril de 2009.

Con el desaparecido Antonio Fernández Molina, poeta, narrador, pintor, crítico de arte, personaje multifacético, uno ha coincidido en más de una batalla. Por Ramón Gómez de la Serna y lo que el de Alcázar de San Juan, que ilustró alguna de sus reediciones póstumas, llamaba, con formula definitiva, sus “greguerías dibujadas”. Por el “altamiresco” y luego pre-minimalista Mathias Goeritz, al que él ya publicaba a comienzos de los cincuenta. Por el porteño y martinfierrista Xul Solar del que supo antes que nadie. Por el postismo, a cuya estela perteneció como poeta.

El siglo XX liberó a la pintura de su contenido representativo y narrativo, y alteró la jerarquía de valores establecida por las academias del siglo XVIII: los bodegones y paisajes adquieren mayor prestigio, mientras que la anteriormente apreciada pintura de contenido histórico que relegada al olvido. La subjetividad ha sido el tema más común de este siglo, y se sigue considerando que la pintura contiene un inequívoco trasfondo autobiográfico. El estilo, la característica que define la manera y el modo de expresarse, refleja la personalidad del artista y sus inquietudes. Aunque no tuve el gusto de conocer a Hans Bloch en persona, puedo decir que ha dejado un legado artístico tan personal e íntimo, que puedo saber algo de él a través de sus obras.

En nuestro país, al finalizar la Guerra Civil, la voluntad de excluir a los ciudadanos que defendieron la República afectó a numerosos creadores que, además de sufrir la represión, vieron truncadas sus carreras profesionales e incluso fueron desalojados del lugar que les correspondía dentro de la historia del arte. Afortunadamente en el clima político actual asistimos a la recuperación para la memoria histórica de figuras que lucharon contra la muerte moral a la que les conducía una existencia poblada de estrecheces y falta de reconocimiento profesional. Este es el caso de José Manaut Viglietti (1898-1971).

Siempre me ha llamado poderosamente la atención esa claridad con la que el pintor Tomás de la Fuente pensó la perfección de su arte. Hasta tal punto que su caso se me ha convertido en recurrente a la hora de ejemplificar esos intentos de su puesta en práctica siempre tenidos por inalcanzables o, sencillamente, quiméricos.

el retorno al oficio

Cristina Ferrari

Fue expuesta desde el 11 de marzo de 2009 hasta 25 de marzo de 2009.

La miniatura tiene aquí su propio espacio en la pintura como género en boga. Es una modalidad donde lo que importa al artista y al aficionado que busca su precisión, es la complacencia del universo liliputiense. El mundo es pequeño. Esto es lo que lo define. Pero hay algo más para sentir la sugestión de su encanto y está en relación con las cualidades del alma: la delicadeza y la gracia. Lo que esta exposición reúne está en esta línea. La dedicación a la miniatura conlleva un acerbo espiritual en consonancia con la obra, y esto es algo de lo que está dotada Cristina Ferrari.

Compensa la pintora la fineza de los gestos de sus personajes y su dinámica formal, con la firmeza de sus pinceles, nacidos de la sensibilidad de un espíritu en comunión con los frutos más sutiles de la expresión artística, donde el mundo de lo minúsculo funciona por oposición al más común de la pintura. Ni monumentalidad, ni expresión, ni dependencias sociológicas, ni modas y políticas van a tener sitio en estas miniaturas, sólo la delicadeza estética de lo bello.

El deseo de agradar, la perfección y el encanto logran estas miniaturas sacadas de las más famosas obras de tiempos atrás. San Jorge matando al dragón salva de las garras de la bestia a la dulce Margarita, cuyo dramatismo acentúa el profundo azul del cielo. Deleitan a la vista estas imágenes de ensueño, en contraste con un mundo actual donde la fealdad del arte ha tornado en ridiculez a la moda más procaz. Estas miniaturas marchan en contracorriente de la vulgaridad, tomando sugestiones y reproduciendo pinturas del pasado, especiales en cuanto a estilos y épocas. Aquello que era grato por su belleza, lo sigue siendo ahora, y se diría que perdura y concentra en lo pequeño. En enanitos con destreza y osado desafío al tamaño y la distancia. Los delicados ángeles rinden pleitesía con gracia y sentida reverencia en las Anunciaciones; y los pequeños boxeadores cretenses reflejan el dinamismo de un deporte en ciernes. Cristina Ferrari mezcla sin titubeos los ritmos del cretense y la firmeza clásica del Renacimiento. Se combinan en el Elefante con Grifo y Ave del Paraíso la rígida expresividad bizantina y la rítmica oscilación de la línea y los planos del arte persa y japonés. Cristina Ferrari donde mejor se encuentra es en su sensible eclecticismo estético que revela su actividad profesional, donde sus premios y buen hacer son signos suficientes en la valoración de su obra.

Matías Díaz Padrón

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